¿Se convertirá el príncipe Eduardo en el próximo Duque de Edimburgo?

Tras la muerte del legendario príncipe Felipe a los 99 años, ¿es posible que su título personal sea heredado por su hijo menor? Veamos.

Los miembros varones de la familia real británica suelen recibir nuevos títulos reales cuando se casan. Este fue el caso de Felipe Mountbatten cuando se casó con la princesa Isabel, la futura reina Isabel II, en 1947.

Su suegro, el rey Jorge VI le otorgó la mañana de su boda el título de duque de Edimburgo y, durante un tiempo, la entonces princesa Isabel también fue conocida como la duquesa de Edimburgo.

El título ha estado asociado a la Familia Real Británica durante muchos años y fue creado por primera vez en 1726 para el príncipe Federico, nieto del rey Jorge I. El príncipe Alfredo recibió este título de parte de su madre, la reina Victoria, y el príncipe Felipe fue la tercera persona en la monarquía británica en recibir el título en 1947.

Nacido en 1964, es el menor de los hijos de Isabel II y Felipe, y actualmente lleva el título de Conde de Wessex

A la muerte del príncipe Felipe a los 99 años, la regla que rodea al sistema de nobleza británico dicta que este título debe pasar su primer heredero masculino, es decir su hijo mayor, el príncipe Carlos. Pero aunque el príncipe de Gales es técnicamente elegible para heredar el título ducal, es poco probable que lo alcance.

Como Carlos es heredero del trono británico, su papel de Príncipe de Gales, y eventualmente de Rey, tiene prioridad sobre un Ducado.

Si Carlos recibiera el título de Duque de Edimburgo, se fusionaría con la Corona una vez más cuando se convierta en rey, por lo que tiene sentido que sea “devuelto” al monarca para ser entregado a otro miembro de la Familia Real que no esté directamente en la línea del trono.

Jorge VI le otorgó el título de duque de Edimburgo a Felipe Mountbatten el día de su boda con la princesa Isabel.

Durante mucho tiempo se ha creído que el título de Duque de Edimburgo está reservado para el el príncipe Eduardo, el hijo menor de Felipe y con el que ha desarrollado en los últimos años una relación verdaderamente afectuosa.

Nacido en 1964, es el menor de los hijos de Isabel II y Felipe, y actualmente lleva el título de Conde de Wessex, que recibió como regalo de bodas al casarse con Sophie Rhys-Jones en 1999.

Sin embargo, dependerá exclusivamente el monarca que el título ducal sea entregado al príncipe Eduardo. La idea ha estado rondando durante muchos años y se piensa que contaba con el beneplácito de Felipe. Que su título personal pueda perpetuarse a uno de sus hijos y, posteriormente, a sus nietos y bisnietos, sería su gran legado.

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Semblanza del príncipe Felipe (1921-2021), el hombre a la sombra de Isabel II

“Él ha sido, sencillamente, mi fortaleza y mi sostén todos estos años, y yo, y toda su familia, y este y muchos otros países, le debemos una deuda mayor de la que jamás reclamaría, o que nunca sabremos”. (Isabel II, 1997)

Hasta sus casi 96 años, su trabajo fue el de consorte, pero ser marido de Isabel II de Inglaterra no siempre resultó tarea fácil. Desde que la monarca asumió el trono, en 1952, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, participó nada menos que en 22.191 actos públicos solo o junto a su mujer, pero siempre unos pasos por detrás de ella. Eso sí, sin morderse la lengua.

«¡Parece un pudding de ciruela!» exclamó cuando vio por primera vez a su hijo recién nacido, el príncipe Carlos. Y es que si por algo es famoso el duque de Edimburgo es por su incorrección política y sus sonadas meteduras de pata, que contrastan con la seriedad de su esposa. Muchos recuerdan su legendaria advertencia a un grupo de estudiantes británicos durante una visita de Estado a China en 1986: «Si siguen aquí más tiempo, acabarán con los ojos rasgados«, les espetó.

Ya entrado el nuevo milenio, durante un viaje a Australia, preguntó a un grupo de aborígenes si «todavía se arrojaban lanzas» y hace cuatro años afirmó en una clínica de Londres que «Filipinas debe de estar medio vacía» porque «todos» están en los hospitales británicos. A los medios les divertía el tono desenfadado del príncipe consorte, aunque los conocedores de palacio afirman que sus ironías siempre van acompañadas de un guiño de ojos.

Nacido el 10 de junio de 1921 en Corfú como príncipe de Grecia y Dinamarca, Felipe tenía 18 años cuando conoció a la entonces princesa Isabel, un lustro menor y heredera al trono británico. El cadete era un joven alto, elegante, rubio y de ojos azules, y al parecer fue amor a primera vista. Pero el día que cambió su vida fue el 20 de noviembre de 1947, dieron se dio el «sí» ante el altar de la abadía de Westminster.

«Desde 1947 lleva la vida que lleva porque se casó con la mujer que se casó», escribió su biógrafo, Gyles Brandreth.

Pero emparentarse con esta casa real también le costó lo suyo: antes de la boda tuvo que renunciar a su nacionalidad y a su apellido, que pasó del alemán Battenberg a Mountbatten.

A cambio, el rey Jorge VI lo nombró duque de Edimburgo y recibió el título de «alteza real». Tardaría una década en ser reconocido como príncipe del Reino Unido, después de un tormentoso período que casi condujo a la separación de la pareja.

La segunda fecha decisiva para Felipe fue la coronación de Isabel II, en 1953, cuando él comenzó su carrera como el consorte que camina dos pasos detrás de su mujer. En 2009 años, el príncipe batió el récord del consorte que más tiempo ha ejercido como tal en la historia de la monarquía británica, habiendo superado a la reina Carlota, esposa de Jorge III.

Tras la coronación, Felipe también tuvo que renunciar a su puesto en la Marina británica, en la que había servido durante la Segunda Guerra Mundial. «Sinceramente, hubiera preferido quedarme en la Marina«, confesó en uno de los momentos más duros según la experta en monarquía Karen Dolby. Sobre todo al comienzo, no le agradaba mantenerse en un discreto segundo plano. «Yo no soy aquí más que una maldita ameba», se quejó presuntamente en cierta ocasión.

Con todo, pese a crisis como los divorcios de tres de sus cuatro hijos o la muerte de la princesa Diana, y los rumores de infidelidad que rondaron en los años 50 y 60, el matrimonio de Felipe e Isabel se consideró ejemplar y en palacio siempre afirmaron que a la reina le seguían brillando los ojos cuando él aparece aún después de 70 años juntos.

«Se la ve con menos tensión, más relajada y feliz«, señalaban los biógrafos. E Isabel II nunca se cansó de repetir el gran apoyo que Felipe significó en su larga vida. «La reina tiene la corona, pero es el príncipe quien lleva los pantalones», sostienen los expertos.

En su tiempo libre, al joven Felipe le gustaba jugar al polo, navegar, montar a caballo y volar, aficiones que dejó después de sobrepasar las nueve décadas. Además, contaba con una notable biblioteca y destacaba su compromiso con el medio ambiente y la juventud.

A los 98 años, la pandemia del coronavirus le obligó a dejar su adorada casita de Wood Farm para confinarse con Isabel en el Castillo de Windsor, unos largos meses de encierro que, según personas del círculo real, ayudaron a reunir a la pareja y redescubrir la felicidad.

“Lo extrañaremos mucho”: Meghan Markle y Harry tras la muerte del príncipe Felipe

El príncipe Harry de Inglaterra y su esposa, Meghan Markle, publicaron un breve homenaje al príncipe Felipe tras la noticia de su muerte a los 99 años.

En una publicación en su sitio web Archwell, el duque y la duquesa de Sussex rindieron homenaje a su abuelo con el mensaje de dos líneas: “Gracias por sus servicios… Lo extrañaremos mucho”.

El regreso del príncipe Harry al Reino Unido para el funeral de su abuelo será un momento crucial para una Familia Real, que todavía está sufriendo los efectos de su entrevista con la presentadora de TV Oprah Winfrey el 7 de marzo.

Harry, duque de Sussex, asistirá al funeral en la Capilla de San Jorge, Windsor, probablemente la próxima semana, pero aún no se sabe si Meghan Markle, que está embarazada, lo acompañará.

Es probable que Harry haga el viaje a Londres en un jet privado desde su casa cerca de Los Ángeles y se entiende que se le puede permitir usar una exención diplomática para renunciar a las reglas normales de cuarentena de Covid que se aplican a los vuelos desde los EEUU.

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Adiós al príncipe Felipe: la familia real pidió a los ciudadanos respetar las medidas contra el Covid-19

El Gobierno de Reino Unido solicitó a la ciudadanía que no acuda a depositar ofrendas de homenaje al príncipe Felipe, fallecido a los 99 años, ante edificios oficiales como el Palacio de Buckingham, después de que la zona se haya convertido en centro de tributos.

La Casa Real divulgó inicialmente un comunicado que exhibió físicamente a las puertas de la residencia oficial de Isabel II, pero se vio obligada a retirarlo para evitar aglomeraciones, desaconsejadas en plena pandemia de COVID-19.

La Policía ha solicitado inicialmente a la población que guarde la distancia social, recomendando al menos dos metros entre grupo, pero un portavoz del Gobierno directamente pidió a la ciudadanía que no se acerque a depositar flores junto a los distintos palacios.

«Aunque es un momento extraordinariamente difícil para muchos, pedimos a la población que no se reúna ante residencias reales y siga las recomendaciones de salud pública, especialmente para evitar reunirse en grupos grandes y minimizar los viajes», dijo el portavoz, según la BBC.

Está por ver también como se aplicarán las medidas adoptadas por la pandemia en los actos oficiales de homenaje y en el funeral del príncipe Felipe, para el que aún no hay fecha. La normativa británica limita actualmente la asistencia a funerales a un máximo de 30 personas.

En plena pandemia, y cuando el Reino Unido aún no ha levantado la mayoría de restricciones de su tercer confinamiento, la policía patrullaba la zona recordando las normas de distanciamiento social.  Las restricciones impuestas contra el covid-19, que el país prevé ir suprimiendo muy paulatinamente gracias a la mejora de la situación sanitaria, explican sin duda una afluencia de público menor de los esperado. 

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Los fallidos más famosos del príncipe Felipe, duque de Edimburgo

Rudo, grosero, franco y dueño de un sentido del humor negro, a muchos les sorprendían sus comentarios directos sobre el aspecto de algunas personas o su trasfondo cultural.

Muchos llegaron a apreciar las controvertidas salidas de tono irónicas del príncipe Felipe, duque de Edimburgo, con las que el esposo de la reina Isabel II de Inglaterra se empeñó a relativizar momentos de aparente solemnidad durante los últimos 70 años.

A otros les sorprendían sus comentarios directos sobre el aspecto de algunas personas o su trasfondo cultural, que, en su opinión, reflejan en el mejor de los casos un sentido del humor anticuado e ignorancia y en el peor de los casos intolerancia o falta de sensibilidad.

Algunas de los fallidos del príncipe, fallecido a los 99 años, dieron origen a titulares en diarios y a quejas que obligaron al Palacio de Buckingham en varias ocasiones a presentar disculpas o explicaciones de forma pública.

He aquí algunos de los más sonados gafes del príncipe Felipe:

«¿Cómo consigue que los nativos se mantengan sobrios el tiempo necesario para pasar la prueba?» (palabras dirigidas al profesor de una autoescuela en Escocia en 1995).

– «Si ustedes siguen aquí mucho tiempo más, van a acabar con los ojos rasgados» (hablando con estudiantes británicos durante una visita de Estado a China en 1986).

«Parece que usted ya está listo para ir a la cama» (sobre la vestimenta tradicional del presidente nigeriano Olusegun Obasanjo en 2003).

– «Usted no puede llevar mucho tiempo aquí porque todavía no tiene barriga» (hablando a un ciudadano británico en Hungría en 1993).

«¿Todavía se tiran ustedes lanzas los unos a los otros?» (hablando a un empresario aborigen de Australia en 2002).

«Reichskanzler» (usando el título de Adolf Hitler al dirigirse al canciller alemán Helmut Kohl en 1997).

– Cuando conoció a la joven afgana Malala Yousafzai, quien sobrevivió a un intento de asesinato por parte de los talibanes después de hacer campaña por el derecho de las niñas a ir a la escuela sin miedo, él le comentó: «Aquí los niños van a la escuela porque sus padres no los quieren en la casa».

“Estás demasiado gordo para ser astronauta» (hablando a un niño de 13 años que decía que su sueño era viajar al espacio, en 2001).

«¿Entonces conseguiste que no te comieran?» (durante una visita a Australia en 1998 hablando a un estudiante que acababa de regresar de un recorrido a pie en Papua Nueva Guinea).

«Hay muchos parientes tuyos aquí esta noche» (dirigiéndose al empresario Atul Patel -un apellido común en la India- después de mirar su placa de identificación durante una recepción de indios británicos en 2009).

«¿Usted trabaja en un club de striptease?» (dirigiéndose a una cadete de la Marina que dijo que también trabajaba a tiempo parcial en un club nocturno, en 2010).

– Felipe nunca ocultó sus pensamientos sobre la superpoblación, que considera un grave problema para el Planeta. Por eso en 1988 causó sensación al comentar con ironía: “En el caso de que me reencarne, me gustaría volver como un virus mortal, para contribuir con algo a resolver la sobrepoblación”.

«¿A cuántas personas ha atropellado usted esta mañana con esta cosa?” (dirigiéndose a un ciudadano británico de 60 años que se movía con una silla de ruedas eléctrica debido a una minusvalía, en 2012).

«La mayor parte de ustedes descienden de piratas, ¿no?» (a los habitantes de las islas Caimán, en 1994).

«Es un placer estar en un país que no es gobernado por su pueblo» (al dictador paraguayo Alfredo Stroessner en 1963).

«¿Están seguros de que quieren seguir adelante con esto?» (durante la ceremonia de independencia de Kenia, en 1963, cuando estaba a punto de arriarse la bandera británica).

– En 2017, de camino hacia la iglesia, se detuvo a saludar a los fieles y notó a un hombre con una tupida barca y preguntó a sus guardaespaldas: «¿Es un terrorista?». Según uno de los presentes, el duque lo dijo en voz baja pero «sabía que lo escuchaban».

Margarita de Rumania evocó la “figura paterna” del príncipe Felipe de Inglaterra

En un mensaje publicado en su sitio web, la jefa de la casa real de Rumania, la princesa Margarita, recordó la “figura paternal” del príncipe Felipe de Inglaterra, quien era primo de su fallecido padre el rey Miguel.

El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II, murió este viernes 9 de abril en el Castillo de Windsor a la edad de 99 años y nació el mismo año que el rey Miguel, último monarca rumano.

La nota de la princesa Margarita recuerda: “El príncipe Felipe y el rey Miguel, nacidos el mismo año, eran primos y mantuvieron una amistad de por vida (…) El príncipe Felipe, junto con la reina Isabel, siempre estuvo presente en la vida de la familia real rumana”.

Felipe de Grecia y Dinamarca nació en junio de 1921, como hijo del príncipe Andrés de Grecia. Meses después, en octubre, nació Miguel como hijo de Carol de Rumania y la princesa griega Elena, prima hermana de Felipe. Los dos niños compartieron varias temporadas vacacionales durante las épocas de mayores dramas familiares.

Después de la desaparición del rey Miguel, para Su Majestad Margarita, el duque de Edimburgo era una figura paterna”, dice el comunicado de la casa real rumana.

“Todas las generaciones de las familias reales rumanas y británicas han sido cercanas, pero para la generación actual, la reina Isabel II y el príncipe Felipe siguen siendo modelos espirituales, fuentes fundamentales de inspiración”, dijo la princesa.

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“Querida tía Lilibet”: pesar de los reyes de España por la muerte del príncipe Felipe de Inglaterra

El rey Felipe VI y la reina Letizia de España recordaron “el legado de servicio y dedicación” al Reino Unido del príncipe Felipe, duque de Edimurgo, en un telegrama que enviaron a la reina Isabel II para expresar sus condolencias por el fallecimiento, informó este viernes la Casa Real.

Querida tía Lilibet, hemos sentido una profunda tristeza al recibir la noticia del fallecimiento de nuestro querido tío Felipe”, escribieron en el telegrama los reyes de España.

“En estos momentos dolorosos, queremos trasladaros nuestras más sentidas condolencias en nombre del gobierno y del pueblo español», escribieron los reyes.

Nunca olvidaremos las ocasiones que pudimos compartir con él ni el legado de servicio y dedicación a la Corona y al Reino Unido que siempre desempeñó a vuestro lado”, continuó el mensaje.

El rey Felipe VI está emparentado con el duque de Edimburgo a través de su madre la reina Sofía, nacida como princesa de Grecia y Dinamarca. El abuelo materno de Felipe VI, el rey Pablo de Grecia, era primo hermano de Felipe de Edimburgo.

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El adiós al príncipe Felipe en el protocolo inglés: ¿funeral de Estado o funeral ceremonial?

Con la muerte del príncipe Felipe de Inglaterra, a los 99 años, una era de la monarquía será sepultada junto a él, lo que significa que su último adiós será un acontecimiento relevante para los británicos.

El príncipe Felipe, duque de Edimburgo, ha acompañado a la reina Isabel II durante más de 73 años de servicio, y absolutamente todos los estamentos de la sociedad británica quisieran honrarlo como lo merece.

Sin embargo, ¿recibirá un funeral de rey?

Según el protocolo británico, un Funeral de Estado es un evento nacional generalmente reservado para los monarcas, pero en raras ocasiones se puede utilizar para personajes ilustres que no pertenecen a la realeza.

Los funerales para miembros de alto rango de la Familia Real, así como para figuras públicas importantes, se denominan habitualmente “funerales ceremoniales”.

Los funerales del conde Louis Mountbatten, en 1979, de Diana, princesa de Gales, en 1997, la reina madre en 2002 y de la ex primera ministra Margaret Thatcher, en 2013, se clasificaron como funerales ceremoniales.

¿Qué es un funeral de Estado en el protocolo inglés?

El ex primer ministro Winston Churchill recibió un Funeral de Estado en 1965 y desde entonces no se ha celebrado otro en el Reino Unido.

En un funeral de Estado, el protocolo dicta que se utilice un carruaje de armas para transportar el cuerpo, lo que generalmente es seguido por un cortejo militar con bandas militares, dolientes y funcionarios del Estado.

Desde el siglo XX, los funerales de Estado para los monarcas británicos siguen el siguiente formato:

– Traslado ceremonial del cuerpo a Westminster Hall.

– Capilla ardiente en Westminster Hall abierta al público.

– Cortejo fúnebre de Westminster Hall al Castillo de Windsor.

– Servicio funerario y entierro en la Capilla de San Jorge, Castillo de Windsor.

Cuando hay un funeral de Estado para una persona distinguida en lugar de un monarca, el formato es prácticamente el mismo, pero la ubicación del funeral y el entierro cambiará. El funeral de Winston Churchill tuvo lugar en la catedral de San Pablo y su cuerpo fue enterrado en Bladon.

¿Quién puede recibir un funeral de estado?

El funeral de la reina madre, en 2002, fue definido como un Funeral Ceremonial con honores militares.

Los monarcas británicos reciben un funeral de Estado, aunque también pueden recibirlos funcionarios de alto rango que han servido al país. Pero el cónyuge de un monarca no tiene derecho automáticamente a un funeral de estado, sino más bien uno de formato ceremonial. Esto debe ser aprobado tanto por el monarca reinante como por el parlamento.

El último funeral de Estado en el Reino Unido para un monarca fue en 1952 para Jorge VI, aunque el ex primer ministro Winston Churchill recibió uno en 1965 y desde entonces no se ha celebrado otro.

Las personas que han recibido un funeral de estado, que no han sido monarcas, incluyen a Sir Isaac Newton y Lord Nelson , así como a Churchill. Al ex primer ministro Benjamin Disraeli, de la era victoriana, se le ofreció un funeral de estado, pero se negó en su testamento.

Margaret Thatcher recibió un funeral ceremonial con todos los honores militares, que fue autorizado por la reina Isabel II y el funeral tuvo lugar en la Catedral de San Pablo, pero no fue catalogado como funeral de Estado.

¿Cómo podría ser el funeral del príncipe Felipe?

Los funerales del conde Louis Mountbatten, tío del duque de Edimburgo y último virrey de la India, fueron catalogados como ceremoniales con honores militares.

Las restricciones sanitaria obligadas por la pandemia de COVID-19 habrán trastornado los planes, minuciosamente detallados, elaborados durante los últimos años bajo el código secreto “Forth Bridge”.

La necesidad de evitar la propagación del coronavirus obligaría a la familia real a celebrar un funeral ceremonial reducido, que podría parecerse al que recibió el duque de Gloucester, tío de la reina, en 1974.

El príncipe Enrique, duque de Gloucester, último nieto superviviente de la reina Vctoria y el amado «tío Harry» de Isabel II, fue fue despedido en una ceremonia militar que fue transmitida en la televisión.

El cuerpo del duque fue llevado en procesión por las calles de Windsor y saludado por 21 cañones. Los servicios fúnebres se llevaron a cabo en la Capilla de San Jorge en el Castillo de Windsor, hogar de la orden de caballería más antigua del mundo.

El funeral se llevó a cabo con precisión militar. Seis caballos negros emparejados dibujaron el cuerpo en un carruaje de armas a través de un Windsor lleno de tropas, inclinado con la cabeza inclinada sobre los brazos invertidos.

En uniforme detrás del carruaje marchaban el príncipe Carlos, el duque de Edimburgo, el duque de Kent, el príncipe Miguel de Kent y el príncipe Ricardo, hijo del difunto y nuevo duque de Gloucester. Una multitud se reunió en las calles de la pequeña ciudad.

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“Forth Bridge”: ocho días de duelo por el príncipe Felipe y un funeral marcado por el Covid-19

La reina Isabel II y la familia real británica ingresaron en un período de duelo de ocho días tras la muerte del príncipe Felipe a los 99 años. Paralelamente, la casa real y el gobierno pusieron en marcha los preparativos para el funeral, cuyo nombre en código es “Operation Forth Bridge”.

El príncipe Felipe, duque de Edimburgo, elaboró ​​personalmente los planes de su funeral y se sabe que evitó las formalidades estatales habituales.

El cuerpo del príncipe, quien falleció en el Castillo de Windsor, descansará durante unos días antes de su funeral en la Capilla de San Jorge, ubicada en el interior de la residencia, y se espera que esté socialmente distanciado.

El palacio de Buckingham pidió a los ciudadanos que no asistan a ninguna parte de los eventos que conforman el funeral, que respeten a las restricciones sanitarias por el Covid-19, o que depositen flores en las afueras de las residencias reales.

La reina Isabel II, de 94 años, no llevará a cabo ningún compromiso oficialdurante todo el período de luto, dijo la casa real al anunciar la cancelación de su agenda. Después de estos ocho días, se espera que continúe un período adicional de duelo real oficial durante 30 días.

Los compromisos oficiales de la familia real, la mayoría de los cuales actualmente se llevan a cabo a través de videollamadas, podrían continuar durante este tiempo, aunque la mayoría se pospone o cancela. En épocas no pandémicas, los compromisos sociales generalmente se cancelarían, excepto aquellos por causas benéficas.

El fallecimiento del longevo consorte fue comunicado al gobierno de Boris Johnson a través de las palabras en código “Forth Bridge”.

En tiempos normales, habría ensayos matutinos durante la semana siguiente para un carruaje de armas y una procesión por las calles de Londres y otra en Windsor.

Se espera que el día antes de su funeral, el ataúd del príncipe Felipe se traslade a la Capilla de la Reina del palacio de St. James, donde comenzaría una procesión fúnebre de regreso hasta el Castillo de Windsor.

La procesión militar se llevaría a cabo desde la capilla por Marlborough Road y hasta The Mall. El carruaje de armas pasaría por el Queen Victoria Memorial, el Palacio de Buckingham y por Constitution Hill hasta Wellington Arch.

Los miembros del Ejército encabezarían la procesión, pero se cree que la reina Isabel II viajaría directamente a Windsor. En Wellington Arch, habría un saludo real antes de una transferencia ceremonial con el ataúd trasladado a un coche fúnebre Land Rover y llevado a Windsor.

Al llegar a Windsor, habría una procesión lenta conducida por Long Walk con tambores, militares y miembros de la familia real caminando detrás. La procesión se movería por Long Walk, a través de Cambridge Gate y luego a Park Street, High Street, pasando por Guildhall y Castle Hill y por la puerta de Henry VIII.

Se espera que el duque de Edimburgo sea enterrado en los jardines de Frogmore, en los terrenos del castillo de Windsor, donde hace 160 años la reina Victoria hizo construir un mausoleo para su amado esposo, el príncipe consorte Alberto.

Familias reales y líderes del mundo despidieron al príncipe Felipe de Inglaterra

Las casas reales del mundo se unieron este viernes en un homenaje unánime al príncipe Felipe, duque de Edimburgo y esposo durante casi siete décadas de la reina Isabel II, fallecido a los 99 años.

Una de las primeras monarquías en reaccionar fue la belga. «La muerte de su Alteza Real el príncipe Felipe, Duque de Edimburgo, nos entristece profundamente», comunicaron el rey Felipe y su esposa Matilde, que extendieron su pésame a toda la familia real y al pueblo británico.

Es con gran respeto que recordamos a Su Alteza Real el príncipe Felipe”, comenzó el comunicado difundido por la casa real holandesa y firmado por los reyes Guillermo Alejandro y Máxima y la ex reina, la princesa Beatriz.

A través de su extensa vida, se comprometió con dedicación al pueblo británico y a sus múltiples deberes y responsabilidades”, recordó la Casa de Orange. “Su vivaz personalidad nunca dejaba de dejar una impresión inolvidable. Nuestro más profundo y sentido pésame para su majestad la reina elizabeth y todos los miembros de la familia real”, finaliza la nota.

El comunicado emitido por la casa real de Suecia en nombre del rey Carlos Gustavo y la reina Silvia indica: “La reina y yo hemos recibido con gran tristeza la noticia del fallecimiento de Su Alteza Real el Duque de Edimburgo. El príncipe Felipe ha sido un buen amigo de nuestra familia durante muchos años, una amistad que valoramos mucho”.

Su contribución a su país es un ejemplo para todos nosotros”, agrega el comunicado real. “Extendemos nuestro más sentido pésame a Su Majestad la Reina, la Familia Real y el pueblo de Gran Bretaña”.

En un mensaje publicado en su sitio web, la jefa de la casa real de Rumania, la princesa Margarita, recordó la “figura paternal” del príncipe Felipe, quien era primo de su fallecido padre el rey Miguel.

La nota recuerda: “El príncipe Felipe y el rey Miguel, nacidos el mismo año, eran primos y mantuvieron una amistad de por vida (…) El príncipe Felipe, junto con la reina Isabel, siempre estuvo presente en la vida de la familia real rumana”.

“Después de la desaparición del rey Miguel, para Su Majestad Margarita, el duque de Edimburgo era una figura paterna”. “Todas las generaciones de las familias reales rumanas y británicas han sido cercanas, pero para la generación actual, la reina Isabel II y el príncipe Felipe siguen siendo modelos espirituales, fuentes fundamentales de inspiración”, dijo la princesa.

Líderes mundiales reaccionan a la muerte del duque de Edimburgo

El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, describió hoy al príncipe Felipe como alguien que trabajó por la reconociliación entre el Reino Unido y Alemania: «Como miembro de la Marina Real, el príncipe Felipe luchó para liberar a Europa del terror nazi. Su compromiso con la democracia y la libertad permanecerá en nuestra memoria».

«Los alemanes lloramos la pérdida de una personalidad ganadora que hizo una importante contribución a la reconciliación de nuestras naciones tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial», afirmó hoy el jefe de Estado alemán.

El príncipe Felipe era un hombre de convicciones y principios, animado por su sentido del deber hacia los demás», dijo el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. «Lo recordaremos con cariño como un pilar en la vida de nuestra reina», dijo el gobernante de Canadá, país que integra el Commonwealth.

Otro mandatario de la Commonwealth (Mancomunidad) británica, el primer ministro australiano, Scott Morrison, saludó un hombre que «encarnaba una generación que no volveremos a ver».

El presidente ruso, Vladimir Putin, le deseó a la reina Isabel II «valentía y fortaleza mental ante esta dolorosa e irreparable pérdida». Putin le mandó un telegrama a la reina, indicó el Kremlin, en el que recordó que «muchos acontecimientos importantes en la historia moderna de su país están asociados con el nombre de su Alteza Real».

En parecidos términos se expresó el expresidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien aseguró que Felipe había representado al Reino Unido «con dignidad».

«Durante más de setenta años ofreció sus servicios a la Corona (…) con dedicación ejemplar», recordó el presidente italiano, Sergio Mattarella.

El ministro de Relaciones Exteriores checo, Tomas Petricek, optó por recordar la gran proyección de la monarquía británica en todo el mundo, herencia de su pasado imperial. «Incluso una tribu del archipiélago de Vanuatu lo adora como un dios. Uno de los símbolos de la monarquía británica moderna se ha ido. Descanse en paz», explicó.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, envió sus condolencias al primer ministro Boris Johnson. «Nuestros pensamientos y simpatía van hacia la Familia Real británica», indicó. «El príncipe Felipe será muy añorado en Israel y en el mundo», aseguró por su parte el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Desde América Latina, uno de los primeros en reaccionar fue el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador. «Un pésame a los familiares, amigos y al Reino Unido por la muerte del príncipe Felipe», indicó. Y desde Cuba, el canciller Bruno Rodríguez comunicó también sus «muy sentidas condolencias a Su Majestad Isabel II, Su Alteza el príncipe Carlos, a la familia real y al pueblo y gobierno británicos».

Gobierno y líderes británicos rinden tributo “a la vida y trabajo extraordinarios” del príncipe Felipe

El primer ministro británico, Boris Johnson, encabezó el viernes el homenaje de toda una nación al príncipe Felipe, marido de la reina Isabel II fallecido a los 99 años, alabando su “vida y trabajo extraordinarios”.

El duque de Edimburgo “se ganó el afecto de generaciones” en su país y en toda la Commonwealth británica, formada por decenas de países, tras servir durante casi siete décadas como el consorte real más longevo del Reino Unido, afirmó Johnson. 

Damos gracias, como nación y como reino, por la vida y el trabajo extraordinarios del príncipe Felipe, duque de Edimburgo”, dijo Johnson. “Como el experto conductor de carruajes que era, ayudó a conducir la familia real y a la monarquía para que siga siendo una institución indiscutiblemente vital para el equilibrio y la felicidad de nuestra vida nacional”, afirmó.

A Johnson se unieron otros líderes políticos, como el líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, que despidió al príncipe Felipe como “un extraordinario servidor público” y calificó su matrimonio de siete décadas con Isabel II como “un símbolo de fuerza, estabilidad y esperanza”. “Fue una asociación que inspiró a millones de personas en Gran Bretaña y más allá”, agregó.

La primera ministra escocesa, la independentista Nicola Sturgeon, afirmó estar «entristecida por la noticia». Y los principales partidos políticos de la región suspendieron la campaña para las legislativas regionales del 6 de mayo, en que los independentistas esperan lograr una mayoría absoluta que respalde su proyecto secesionista.

Desde Irlanda del Norte, sacudida en la última semana por una ola de violencia sin precedentes desde hace años, la primera ministra unionista Arlene Foster, presentó sus condolencias a la reina. Y el jefe del ejecutivo galés, Mark Drakeford, subrayó que el príncipe había «servido a la corona con devoción desinteresada».

«Sé que puedo decir en nombre de todos los londinenses que estaremos siempre agradecidos por la contribución que su alteza real hizo a nuestra ciudad y a nuestro país», afirmó por su parte el alcalde de Londres, Sadiq Khan, destacando que Felipe luchó “por las libertades que hoy apreciamos” durante la Segunda Guerra Mundial como oficial de la Marina.

Justin Welby, arzobispo de Canterbury, jefe de la Iglesia anglicana, dijo rezar para que Dios consolara a la reina, que es la jefa de la Iglesia de Inglaterra. “Cuánto echaremos de menos la presencia y el carácter del príncipe Felipe, tan lleno de vida y vigor”, afirmó el cardenal Vincent Nichols, máximo responsable de la Iglesia católica en Inglaterra y Gales, asegurando rezar por la familia real y «el descanso del alma» del duque «en este momento de tristeza y pérdida».

El primer ministro irlandés, Micheal Martin, encabezó la reacción internacional: “nuestros pensamientos y oraciones están con la reina Isabel y el pueblo del Reino Unido en estos momentos”.

Murió el príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II de Inglaterra

El duque de Edimburgo era el consorte más anciano y con la carrera más larga de la historia británica. Ha sido calificado por la reina como un «apoyo y guía constantes». Tenía 99 años.

El príncipe Felipe de Inglaterra murió a los 99 años y después de casi 70 años de servicio público. El esposo de la reina Isabel II, el consorte más longevo que ha tenido la monarquia británica en su historia, llevaba un tiempo convaleciente.

En 2020, Isabel II y Felipe alcanzaron los 73 años de matrimonio y los observadores afirman que a la reina le seguían brillando los ojos cuando él aparecía. «Se la ve con menos tensión, más relajada y feliz», señalan los conocedores de Buckingham.

Isabel II no se cansó nunca de repetir el gran apoyo que Felipe es en su vida y lo definió como su “roca y fortaleza” en tiempos de sozobra. “La reina tiene la corona, pero es el príncipe quien lleva los pantalones”, sostienen los expertos.

El duque de Edimburgo nació como príncipe de Grecia y Dinamarca el 10 de junio de 1921 en la isla griega de Corfú. Fue el único hijo del príncipe Andrés de Grecia y la princesa alemana Alicia de Battenberg.

Su familia, que tenía ancestros daneses y rusos, tuvo que huir de Grecia un año después cuando cayó la monarquía. Gracias a la solidaridad de muchos parientes, Felipe estudió en internados alemanes y escoceses y pasaba las vacaciones en casa de familiares.

El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II, fue hospitalizado el 17 de febrero de manera preventiva en Londres tras haber sufrido un malestar.

En 1939 cuando sólo tenía 13 años, la princesa Isabel de Inglaterra -hija de los reyes Jorge VI e Isabel- se enamoró de Felipe a primera vista en el Royal Naval College. Un año después, Felipe inició su distinguido servicio militar.

La pareja se casó el 20 de noviembre de 1947, un acontecimiento que el primer ministro Winston Churchill describió como «un toque de color en el duro camino que debemos recorrer», a pesar del resentimiento que había provocado la ascendencia alemana del príncipe.

En 2009, el príncipe Felipe batió el récord de longevidad de los cónyuges de monarcas británicos que ostentaba la reina Carlota, esposa de Jorge III.

Al casarse con la entonces futura monarca, algo de lo que recelaba su madre, Felipe adoptó la forma inglesa de su apellido, Mountbatten, renunció a sus otros títulos reales y se convirtió en ciudadano británico. El ascenso al trono de Isabel II significó además el fin de su carrera naval.

«Sinceramente, hubiera preferido quedarme en la Marina», confesó en uno de los momentos más duros según la experta en monarquía Karen Dolby. «Yo no sigo aquí como una maldita ameba»,se quejó presuntamente en cierta ocasión.

A partir de 1939, ingresó en la Escuela Naval de Dartmouth (sur de Inglaterra), donde conoció a la princesa Isabel. Su unión se celebró el 20 de noviembre de 1947. Han tenido cuatro hijos (Carlos, Ana, Andrés y Eduardo).

La relación entre Isabel y Felipe ha tenido sus altibajos. En ocasiones se rumoreó, aunque nunca hubo pruebas, que Felipe le era infiel, pero la pareja siempre ha parecido feliz. Tienen cuatro hijos, ocho nietos y cuatro bisnietos.

Las tensiones con la ex nuera de Felipe e Isabel, la princesa Diana, terminaron con el dueño de Harrods, Mohammed al-Fayed, acusando a la familia real de orquestar el fatal accidente de coche en el que murieron la princesa y el hijo del magnate, Dodi, en París en 1997.

Felipe nació en Corfú el 10 de junio de 1921, con los títulos de Príncipe de Grecia y Dinamarca. A los 18 meses, su tío, rey de Grecia, fue obligado a abdicar, y su padre desterrado después de la guerra greco-turca. 

Sin embargo, las acusaciones fueron rechazadas de forma contundente tras una investigación de las muertes en marzo de 2008.

Entre las aficiones del duque, que se encargó de cientos de eventos oficiales cada año, se encuentra el polo, volar y la vela. También participó en competiciones de conducción de coches de caballos hasta los 80 años.

Pero poco antes de cumplir 90 en 2011, expresó su deseo de bajar el ritmo y abandonar parte de sus compromisos públicos (350 al año), además de renunciar a parte de sus responsabilidades como miembro de en torno a 800 organizaciones caritativas.

En 2017 se retiró definitivamente de las tareas públicas y pasó la mayor parte del tiempo en la granja Wood Farm, ubicada en la propiedad real de Sandringham. «Reconozco que he aportado mi granito de arena, así que ahora quiero disfrutar un poco«, dijo en una entrevista con la BBC.

El calamitoso final de Cecilia de Grecia, la hermana del duque de Edimburgo

En 1937, una tragedia de aviación sembró dolor sobre el antiguo ducado alemán de Hesse-Darmstadt con la muerte de toda la familia real. La tragedia marcó la juventud del actual duque de Edimburgo.

El 16 de noviembre de 1937, a consecuencia de una intensa niebla ocurrió una espantosa catástrofe de aviación que causó gran emoción en la realeza europea. Un avión comercial, que habla salido de Frankfur por la tarde, y que no había podido aterrizar en Bruselas debido a las malas condiciones atmosféricas reinantes, intentó aterrizar en el aeropuerto de Steene, cerca de Ostende, pero chocó contra la chimenea de una fábrica, y una de las alas se desprendió.

La princesa Cecilia, una de las cuatro hermanas del príncipe Felipe de Inglaterra, se hallaba en ese avión. De 26 años y reconocida como la más hermosa de las cuatro hermanas, era la hija más joven del príncipe Andrés de Grecia y de la princesa germano-británica Alicia de Battenberg. Entre los restos del avión se halló el cadáver de un bebé recién nacido, por lo que se cree que la princesa entró en labor de parto hijo durante el vuelo, lo que podría explicar por qué el piloto intentó realizar un aterrizaje de emergencia y no programado.


Cecilia de Grecia, diez años mayor que su hermano Felipe, murió a los 26 años.
Cecilia de Grecia (der.) junto a sus hermanas Margarita, Teodora y Sofía

El esposo de Cecilia provenía del linaje de los soberanos de Hesse-Darmstadt, que durante décadas había sorteado numerosas calamidades familiares. Su abuela, la princesa Alicia de Inglaterra, había muerto en una epidemia de difteria en 1878 junto a varios de sus hijos, uno de ellos víctima de la hemofilia. Una de sus tías, Alix de Hesse, se convirtió en zarina de Rusia y fue ejecutada junto a su familia en 1918 por los bolcheviques. En la matanza también pereció la gran duquesa Isabel, hermana de Alix y princesa de Hesse-Darmstadt por nacimiento.

Cecilia de Grecia, que era una niña de diez años cuando su familia fue expulsada dramáticamente de su país a causa de una revolución, se casó a los 20 años en Darmstadt con Georg-Donatus, con quien tuvo tres hijos: el príncipe Luis nació en 1931, el príncipe Alejandro en 1933 y la princesa Johanna, nacida en 1936, y quien sobrevivió gracias a que se quedó en el hogar familiar de Darmstadt. Sería adoptada por su tío, Luis, pero murió de meningitis dos años después.

Boda de Cecilia de Grecia con Georg Donatus de Hesse, gran duque hereditario.
Los grandes duques hereditarios con sus hijos Luis y Alejandro.

En octubre de 1937 murió el padre de Georg Donatus, el gran duque Ernst Ludwig, último soberano del desaparecido trono gran ducal de Hesse. Unas pocas semanas después, la familia organizó un viaje a Londres para participar de la boda del príncipe Luis de Hesse (1908-1968), hermano de Georg Donatus, con la hija del diplomático británico Margaret Geddes (1913- 1997). El 16 de noviembre, la princesa Cecilia dejó a su pequeña hija en casa y abordó con su familia el vuelo con destino a Inglaterra.

El avión se desplomó vertiginosamente al suelo, estrellándose, y el combustible hizo que de un momento al otro el aparato quedara envuelto en llamas. Todos sus ocupantes fallecieron carbonizados: la gran duquesa Leonore de Hesse (66 años), el gran duque heredero (31 años) y su esposa Cecilia y sus dos hijos Luis y Alejandro, el barón Joachim Riedesel Freiherr zu Eisenbach (27 años) y la señora Lina Hahn, dama de compañía de la gran duquesa. También falleció el piloto Alfred Martens, así como la tripulación de tres hombres del Junkers JU 52.


El joven príncipe Felipe de Grecia, de 16 años, participó del cortejo fúnebre.

Un funeral masivo tuvo lugar el 23 de noviembre de 1937 en Darmstadt.

El príncipe Luis, su prometida y otros invitados a la boda se enteraron de la muerte de todos sus familiares en el aeropuerto, pero la boda siguió adelante a muy pequeña escala un día después del accidente. Después remplazaron su luna de miel por un viaje a Alemana, para participar de los funerales. En Alemania, una gran parte de la población lamentó la popular familia del ex gran duque Ernesto Luis, quien había fallecido solo 38 días antes. Georg Donatus era un nativo de Darmstadt, por lo que era muy cercano a sus ciudadanos.

El 23 de noviembre de 1937, todos los muertos fueron enterrados en el cementerio Park Rosenhöhe de Darmstadt. Cecilia y Georg Donatus eran miembros del incipiente Partido Nazi, y las fotos de su multitudinario funeral en Darmstadt muestran al joven príncipe Felipe, por entonces de 16 años, caminando como parte del cortejo fúnebre y rodeado de personas que realizan el saludo nazi. El ataúd del barón Joachim Riedesel zu Eisenbach fue trasladado a Lauterbach en Alta Hesse y, también con gran dolor por parte de la población, fue enterrado en la cripta familiar en Sickendorf el 22 de noviembre.

Cuál era el apellido del príncipe Felipe y por qué se titulaba Duque de Edimburgo

Aunque el príncipe recibió sus propios títulos reales en el momento de su nacimiento, cuando era niño él y su familia dejaron Grecia para vivir en el exilio.

El príncipe Felipe se casó con la futura reina Isabel II en 1947, cuando todavía se la conocía como la princesa Isabel. Como suele ocurrir en la familia real, los hombres reciben nuevos títulos reales cuando se casan, por lo que antes del matrimonio en la abadía de Westminster, el padre de Isabel, el rey Jorge VI, le otorgó el título de Duque de Edimburgo con el tratamiento de Alteza Real con el fin de que la heredera del trono se casara con una persona acorde a su rango.

El rey Jorge VI también otorgó varios otros títulos a Felipe cuando se convirtió en miembro de la Familia Real, siguiendo una tradición de varios siglos de antigüedad. También fue nombrado Caballero de la Jarretera y recibió los títulos adicionales de Barón Greenwich y Conde de Merioneth. Pero antes de convertirse en miembro de la Familia Real Británica, Felipe pertenecía a un linaje real no menos prestigioso.

Felipe nació en 1921 con el título de Príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca. Su padre era el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hermano menor del rey de Grecia, y su madre era la princesa Alicia de Battenberg, que era bisnieta de la reina Victoria. Esto significa que Felipe es tataranieto de la reina Victoria, al igual que Isabel II, lo que los convierte en primos segundos.

El abuelo de Felipe era el príncipe Guillermo, hijo de rey Christian IX de Dinamarca, de la dinastía alemana de los Schleswig-Holstein-Sondenburg-Glucksburg, y fue elegido Rey de Grecia a los 17 años. Llegado a Atenas en 1862, el joven Guillermo fundó una nueva dinastía con el nombre de Jorge I. Se decidió que sus descendientes sería Príncipes de Grecia y de Dinamarca, aunque renunció a la ostentación de los apellidos Schleswig-Holstein…

Aunque el príncipe Felipe recibió sus propios títulos reales en el momento de su nacimiento, cuando era niño él y su familia dejaron Grecia para vivir en el exilio después de que el tío de Felipe fuera destituido del trono y Felipe, de poco tiempo de vida, fuera llevado al exilio en una caja de frutas. Sus padres no tuvieron un papel importante en su crianza y él pasó tiempo con diferentes parientes mientras crecía.

Después de su exilio, el príncipe pasó la mayor parte de su tiempo en Europa con sus amantes. La madre de Felipe, Alicia, pasó un gran período de tiempo en instituciones de salud mental en contra de su voluntad, ya que le diagnosticaron esquizofrenia en la década de 1930. Más tarde, Alicia dedicó su vida a ayudar a los demás y estableció una orden de monjas ortodoxas griegas.

Después de un golpe militar en Grecia en 1967, Alicia se fue a vivir con su hijo y la reina en el Palacio de Buckingham, donde murió en 1969, a los 84 años.

Sin padres que se ocuparan de criarlo, Felipe fue tomado bajo el ala de su tío materno, Lord Louis Mountbatten, quien era conocido cariñosamente por la Familia Real como «Tío Dickie». Como es habitual en un miembro de la realeza, Felipe no tenía apellido, por lo que adoptó el de Mountbatten cuando se convirtió en ciudadano británico. La hermana favorita de Felipe, la princesa Cecilia de Grecia, vivía en Alemania en ese momento, y solía pasar sus vacaciones con ella.

Cecilia estaba casada con un príncipe nazi y la pareja murió con sus hijos en un accidente de avión cuando Felipe tenía 16 años. Felipe conoció a la futura reina Isabel II cuando ella tenía solo ocho años, en la boda de la princesa Marina de Grecia y Dinamarca (prima hermana de Felipe) y el príncipe Jorge, duque de Kent (tío de Isabel), en 1934. Se volvieron a encontrar cinco años después, mientras Felipe estaba en la escuela naval.

La pareja se comprometió formalmente en 1947, cuando Isabel tenía 21 años. Pero para casarse con un miembro de la familia real británica, Felipe tuvo que renunciar a todos sus otros títulos reales extranjeros. Así, pasó de Felipe de Grecia a Felipe Mountbatten, el apellido de su familia materna. La mañana de su boda, Felipe pasó a ser Su Alteza Real el Duque de Edimburgo.

Isabel II ascendió al trono en 1952 y su coronación se celebró un año después, pero no fue hasta 1957 que la monarca honró a Felipe con el título de Príncipe del Reino Unido, una gran diferencia con su antecesor en el cargo, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, esposo de la reina Victoria, quien fue nombrado Príncipe Consorte.

En Gran Bretaña no existe el título de Rey Consorte, que ha sido utilizado en reinos como España, y los esposos de las soberanas por derecho propio no son titulados reyes pues el título de rey significa un rango más alto que el de reina. Aunque los miembros de la realeza británica no necesitan de un apellido, en homenaje a su esposo Isabel II decidió más tarde que sus descendientes llevarían el apellido de Mountbatten-Windsor, en lugar de Windsor.