Masako de Japón dijo que la pandemia le recordó el valor de la vida humana

En un mensaje grabado con motivo de su cumpleaños 57, la esposa del emperador agregó que fue doloroso ver el nivel de devastación causado en todo el mundo por la enfermedad.

Con motivo de su 57 cumpleaños el miércoles, la emperatriz Masako de Japón expresó su deseo de superar los desafíos que presenta la pandemia del nuevo coronavirus junto al pueblo japonés, diciendo que son personas «invaluables» y que desean su felicidad.

La emperatriz, que ha estado luchando durante mucho tiempo contra una enfermedad inducida por el estrés, dijo que este año le recordó la importancia y el valor de la vida humana en medio de la pandemia del coronavirus, y agregó que fue doloroso ver el nivel de devastación causado en todo el mundo.

«Espero que podamos cooperar para superar estas dificultades» mediante la comprensión, el cuidado y la ayuda mutua, dijo la emperatriz en un comunicado emitido por la Agencia de la Casa Imperial. Además, expresó su gratitud a los trabajadores de la salud, que «se dedicaron día y noche a salvar la vida de muchos pacientes y prevenir la propagación de infecciones«.

En mayo del año pasado, su esposo, el emperador Naruhito, de 60 años, ascendió al Trono del Crisantemo tras la abdicación de su padre, el ex emperador Akihito, quien se convirtió en el primer monarca japonés en ceder el trono en unos 200 años. La emperatriz dijo que «lamenta» no haber podido comunicarse con los japoneses en persona, ya que se pospusieron muchos de los eventos a los que tenía programado asistir.

Sin embargo, reveló que a lo largo de todo este tiempo estuvo desempeñando sus funciones de forma virtual, realizando visitas a través de videollamadas visitas a hospitales de la Cruz Roja Japonesa, de la que se desempeña como presidenta honoraria, y habló con miembros del personal. «Estoy agradecida de tener la oportunidad de interactuar con los japoneses en línea y espero valorar estos métodos también en el futuro«, dijo.

Ex diplomática educada en Harvard y Oxford, la emperatriz ha estado luchando contra el trastorno de adaptación desde diciembre de 2003. Sus médicos dijeron que ha mostrado signos de mejoría pero que aún requiere tratamiento. También pidieron comprensión pública, diciendo que las expectativas excesivas podrían afectar negativamente su recuperación.

La emperatriz dijo que ha tratado de cumplir con obligaciones en la medida de lo posible teniendo en cuenta su salud. «Me gustaría hacer más esfuerzos para recuperarme a fin de apoyar al emperador y cumplir con mi papel de emperatriz«, agregó, citada por Kyodo News.

La pareja tiene una hija, la princesa Aiko, de 19 años, que este año se matriculó en la Universidad Gakushuin en Tokio. Después de cumplir 20 años, se espera que la princesa realice deberes oficiales como miembro adulto de la familia imperial. «Pensar que alcanzará la mayoría de edad el próximo año, le trae recuerdos de cuando era joven«, dijo. «Me gustaría que siguiera aprendiendo de los demás y pasara su último año como adolescente con un espíritu rico».

El dinero sigue siendo un escollo para los planes de boda de Mako de Japón

El deseo de la princesa de casarse con su novio de la universidad arroja sombras sobre su futura vida matrimonial: algunos se preguntan si le alcanzará la “indemnización” imperial.

El dinero se ha convertido en una gran preocupación en los planes de la princesa Mako de Japón para casarse con el plebeyo Kei Komuro, tras una disputa por una deuda que involucraba a la familia del novio. La princesa recibirá un pago para ayudar a mantener su “dignidad” después de que pierda su estatus por casarse con un plebeyo, pero algunos observadores cuestionan si será suficiente.

El príncipe Akishino de Japón no parece haber aceptado de todo corazón el deseo de su hija mayor de casarse con un plebeyo, en medio de preocupaciones por la falta de corrección y preocupaciones de que podría tener dificultades financieras una vez que salga de la familia imperial. El príncipe heredero, de 55 años, quien es el siguiente en la fila del Trono del Crisantemo, dijo a los periodistas el mes pasado que él “aprobó” que la princesa Mako se casara con Kei Komuro, “si eso es lo que realmente quieren”.

Komuro y la princesa Mako, ambos ahora de 29 años, anunciaron por primera vez su compromiso en septiembre de 2018 con la intención de casarse el año siguiente. Sin embargo, la boda se retrasó desde febrero de 2019, luego de que surgieran informes de una disputa entre la madre de Komuro y su exnovio por más de 4 millones de yenes (US$ 38.400) que él le había prestado, en parte para cubrir los costos universitarios de su hijo. Según los informes, la madre de Komuro afirmó que el dinero era un regalo y que no tenía la obligación de devolverlo.

El príncipe Akishino y su esposa, la princesa Kiko, se reunieron con la madre de Komuro en varias ocasiones e insistieron repetidamente en que no darían su aprobación a la boda de su hija en medio de cualquier sugerencia de incorrección, aunque su oposición inicial abierta a la unión parece haberse suavizado. Pero incluso si el problema financiero de la familia Komuro se resuelve finalmente, otro problema se avecina en el horizonte para la princesa Mako, de 28 años.

Según las leyes que cubren las finanzas de la familia imperial, las mujeres que pierden su estatus real por matrimonio reciben un pago único libre de impuestos que tiene como objetivo “proporcionar recursos financieros para ayudar a un ex miembro de la realeza a mantener su dignidad”.

Pero los observadores se preguntan si el pago estimado de 152,5 millones de yenes (1,46 millones de dólares estadounidenses) cubrirá muchos de los gastos de la princesa para poder comprar una casa en una de las ciudades más caras del mundo. “Es mucho dinero para mí, pero no creo que sea una gran cantidad en estos tiempos”, dijo Jun Okumura, analista del Instituto Meiji para Asuntos Globales y ex funcionario de la Agencia Imperial.

La última princesa japonesa en recibir el pago fue la princesa Ayako, tercera hija del difunto príncipe Takamado. que se casó con un plebeyo en octubre de 2018 y recibió 106,75 millones de yenes (1,02 millones de dólares EE.UU.), una cantidad equivalente a 10 veces la asignación anual que recibía anteriormente.

Según los informes, Ayako se adaptó fácilmente a una vida de normalidad suburbana con su esposo, que trabaja para la empresa naviera Nippon Yusen. Se convirtió en madre en noviembre del año pasado. La ex princesa Takako, hermana menor del ex emperador Akihito, tuvo que trabajar en una tienda de modas para mantenerse.

Otras princesas que se han casado fuera de la familia imperial durante las últimas dos décadas incluyen a la princesa Noriko, la hermana mayor de Ayako, que se casó con un alto funcionario de un importante santuario sintoísta en octubre de 2014; y la princesa Sayako, la hermana menor del actual emperador, que se casó con un urbanista del Gobierno Metropolitano de Tokio en noviembre de 2005, que compró un departamento tras su boda y reveló que tuvo que aprender a cocinar pues no podía contratar a alguien.

¿Será suficiente la indemnización imperial?

Aunque los pagos financiados por los contribuyentes a ex miembros de la realeza han sido objeto de críticas en el pasado, la Agencia de la Casa Imperial defiende su uso y las encuestas muestran que la mayoría de los japoneses están a favor, ya que todavía tienen en alta estima a la familia imperial y desean que, tras abandonar el palacio, tengan una buen nivel de vida.

Jun Okumura dijo que el pago único a la princesa Mako “sería suficiente” para que la nueva pareja “comience una vida juntos”, siempre que Komuro, a quien conoció en la universidad de Tokio, complete sus estudios en la Universidad de Fordham en Nueva York.

Komuro trabajó brevemente como asistente legal para un bufete de abogados de Tokio antes de mudarse a los Estados Unidos para estudiar y, según los informes, se sintió incómodo con la atención de los medios. “No me sorprendería que una serie de bufetes de abogados estadounidenses con intereses en Japón le ofrecieran un puesto, con miras a impulsar negocios aquí en el futuro”, dijo Okumura. “Espero que pase tres o cuatro años en Nueva York y luego tal vez regrese aquí”.

Si su esposo decidiera establecerse en los Estados Unidos durante un período prolongado de tiempo, Okumura dijo que es muy probable que Mako también se mude allí para disfrutar de un relativo anonimato. Y aunque los ingresos de Komuro probablemente los mantendrán cómodos ya sea que la princesa trabaje o no, todavía se cierne un signo de interrogación sobre quién pagará por su seguridad como ex miembro de la realeza.

Se han realizado intentos de secuestro de miembros separados de la realeza japonesa antes. Una investigación sobre un complot de este tipo en la década de 1960 descubrió que una banda criminal había atacado a la princesa Suga, la hermana más joven del fallecido emperador Hirohito, tres años después de que renunciara a su título imperial al casarse con un plebeyo.

La ubicación de su hogar conyugal era conocida por todos, encontraron los investigadores, mientras que el pago de US$ 500.000 que recibió al dejar la familia imperial valía mucho más en ese momento de lo que sería hoy. Sin embargo, Okumura dijo que no esperaba que las preocupaciones financieras fueran un punto de fricción para la nueva pareja: “Creo que estas cosas pasarán y, en última instancia, serán tratados con amabilidad por los tabloides”, dijo. “Es difícil encontrar algo que no les guste como pareja y nadie les desea mala suerte”.

La princesa Aiko de Japón cumple 19 años mientras los burócratas planifican su futuro

Confinada en el palacio Akasaka con sus padres, la pandemia de covid la obligó a continuar sus estudios de manera virtual. No será emperatriz, pero su presencia podría ser vital en la monarquía.

La princesa Aiko de Japón, única hija de los emperadores Naruhito y Masako, cumple 19 años este martes 1 de diciembre mientras asiste a clases virtuales como estudiante de primer año universitario. La princesa, matriculada en la Universidad de Gakushuin en Tokio, ha estado participando en conferencias virtuales desde el inicio del año académico en abril, dijo la Casa Imperial. En octubre, la princesa visitó la escuela y se reunió con sus profesores y compañeros de clase cara a cara por primera vez.

El sistema educativo Gakushuin, que comprende todos los niveles educativos, se creó en el siglo XIX por el emperador Ninko en Kioto, antigua capital imperial, con el propósito de instruir a las futuras generaciones de la aristocracia japonesa. El acceso de los plebeyos estuvo restringido hasta 1947, pero actualmente sigue siendo uno de las instituciones más elitistas del país. Todos los miembros de la familia imperial cursan sus estudios allí, desde los iniciales hasta los universitarios.

Durante la pandemia del coronavirus, la princesa Aiko, que está estudiando literatura japonesa clásica en Gakushuin, también tomó cursos de idiomas en inglés y español, así como en ciencias del deporte y de la salud. Mientras estaba en la escuela secundaria, la princesa había expresado su interés en la literatura japonesa clásica. Escribió su informe de graduación sobre perros y gatos descritos en «El cuento de Genji» y otras novelas clásicas. Su escrito era dos veces más larga que el estándar establecido por la escuela.

La princesa vive con sus padres en la residencia imperial de Asasaka, Tokio, donde cuida a su perro «Yuri» y a sus gatos «Mii» y «Seven», pero debido a la pandemia, se abstuvo de salir a vacacionar durante el verano. En ese tiempo, solo realizó algunos paseos por la finca imperial en compañía de sus padres. La princesa dijo que espera visitar los Jardines Zoológicos de Ueno en Tokio, donde un elefante, enviado por Tailandia para celebrar su nacimiento, tuvo un bebé en octubre.

En noviembre, vio por televisión la ceremonia «Rikkoshi no rei», que consagró a su tío, el príncipe Fumihito, como heredero oficial del trono, lo que le brindó la oportunidad de aprender más sobre la historia y las tradiciones de la familia imperial, según un colaborador cercano citado por Kyodo News. A través de interacciones diarias con sus abuelos, el ex emperador Akihito y la ex emperatriz Michiko, Aiko además estuvo aprendiendo lo que se espera de ella cuando alcance la mayoría de edad el próximo año y comience a realizar tareas de representación.

La esperanza de la mayoría de los japoneses de ver a Aiko convertida en la próxima emperatriz está definitivamente rota. Sin embargo, se cree que la presencia de Aiko tras su mayoría de edad será vital para la monarquía. La familia imperial de Japón se ha ido reduciendo desde la promulgación de la Ley de la Casa Imperial de 1947 que estipula las princesas pierden su rango imperial después del matrimonio y eque solo los hombres hijos de emperadores pueden ascender al Trono del Crisantemo, dejando actualmente solo tres herederos.

Sus aficiones incluyen la poesía, la caligrafía tradicional, el piano y el violín, dijo la Casa Imperial.

El hecho de que las princesas de la familia imperial deban abandonar su estatus real al casarse con un plebeyo redujo preocupantemente la cantidad de personas que cumplen actividades oficiales en nombre del emperador. Después de cumplir 20 años, se espera que Aiko asuma algunos deberes como miembro adulto de la familia imperial, pero podría perder su protagonismo si contrae matrimonio.

Ante este dilema, el gobierno y la corte imperial ahora están considerando formas de permitir que las mujeres miembros de la familia imperial se involucren en deberes públicos incluso después del matrimonio otorgándoles títulos honoríficos y asignaciones estatales.

Aiko, cuyo título de infancia fue Princesa Toshi-no-miya, nació el 1 de diciembre de 2001 en Tokio y es la única hija de Naruhito y Masako. Sus padres lucharon durante varios años por tener hijos y fueron sometidos a una enorme presión pública para lograrlo, lo que dañó la salud mental de la actual emperatriz. En 2006, la princesa Kiko (cuñada de Naruhito) dio a luz al príncipe Hisahito, primer varón nacido en la dinastía después de 40 años y quien ahora se ubica en el segundo lugar en la sucesión al trono.

La corte de Japón cancelaría más eventos ante temor de una tercera ola del coronavirus

La gran oportunidad de ver a la familia de imperial Japón al completo en Año Nuevo podría perderse por la pandemia.

La gran oportunidad de ver a la familia de imperial de Japón al completo podría perderse. La Agencia de la Casa Imperial está considerando suspender el evento anual de Año Nuevo del emperador Naruhito en el Palacio Imperial de Tokio debido a los crecientes temores sobre una nueva ola de infecciones por coronavirus.

La posibilidad de cancelación se producce mientras el número de casos diarios de coronavirus en Japón alcanzó un récord de alrededor de 1.700 en los últimos días, superándose por primera vez desde agosto los 300 casos diarios en Tokio. Sería la primera vez que se cancela el evento desde 1990, cuando el país todavía estaba de luto oficial por la muerte del emperador Hirohito, abuelo del actual emperador, ocurrida en enero de 1989.

El evento de Año Nuevo generalmente tiene lugar el 2 de enero. En el evento de este año, el primero desde que el actual emperador asumió el trono el 1 de mayo de 2019, él y la emperatriz Masako, junto con el príncipe heredero Akishino y su familia, saludaron a unas 68.000 personas. -aposa en cinco ocasiones – tres veces por la mañana y dos por la tarde.

Posteriormente una serie de eventos imperiales organizados por el emperador y la emperatriz, las fiestas bianuales en el jardín, que normalmente se celebran en primavera y otoño en Akasaka, en el centro de Tokio, para apreciar el trabajo de personas que han alcanzado logros distinguidos en varios campos, también se cancelaron debido a a la pandemia.

La Casa Imperial también canceló el discurso del cumpleaños del emperador días antes de lo programado en febrero debido a la preocupación de que el evento público pudiera llevar a un aumento de infecciones, ya que atraería a una gran multitud a confines cerrados.

Una tercera ola de coronavirus está llegando a Japón, advirtieron esta semana las autoridades. «Esto puede considerarse como una tercera ola (del coronavirus)», explicó el director de la Asociación Médica de Japón, Toshio Nakagawa. Sin embargo, el Gobierno ha descartado declarar un estado de emergencia para detener la propagación de la infección, aseguró el ministro a cargo de la respuesta al coronavirus del Gobierno, Yasutoshi Nishimura.

El primer ministro Yoshihide Suga espera obtener dosis de vacunas suficientes como para cubrir a toda la población japonesa, pero entretanto aumentan los casos diarios de Covid-19, en parte por las temperaturas en baja y en parte por los traslados dentro del país, favorecidos por una campaña del gobierno para promover el turismo local. “Si la propagación de la infección continúa, tendremos que tomar medidas más fuertes», dijo Nishimura, sugiriendo que la caída de las temperaturas y la baja humedad “podrían exacerbar el brote”.

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Akishino de Japón fue declarado Heredero del Trono en ritual imperial

El hijo menor de los ex emperadores Akihito y Michiko asumió el título de “Koshi denka” en un ritual ancestral celebrado en Tokio.

El príncipe Akishino de Japón, fue formalmente declarado Príncipe Heredero de la Era Reiwa en una ceremonia en Tokio este 8 de noviembre.

El evento, que estaba programado para el 19 de abril y se pospuso debido a la pandemia del coronavirus, tuvo lugar casi 18 meses después de que el príncipe fuera ascendido al primer lugar en la sucesión al trono tras la entronización de su hermano mayor, Naruhito.

El ascenso del príncipe Akishino al rango de “Koshi denka” (heredero) entierra definitivamente las esperanzas de una gran mayoría de japoneses que prefería ver como futura emperatriz a la princesa Aiko, hija de Naruhito y de la emperatrz Masako.

Vestido con una túnica de color naranja, el príncipe de 54 años se presentó en el ritual «Rikkoshi Senmei no Gi» (ceremonia de proclamación del príncipe heredero) en el Salón Matsu no Ma, el espacio más amplio del Palacio Imperial de Tokio, ante unas 50 personas, incluidas miembros de la familia imperial y funcionarios del gobierno. Su esposa, la princesa heredera Kiko, de 54 años, también participó del ritual.

Las ceremonia fue similar a los rituales de Rittaishi no Rei que se celebraron en 1953, cuando Akihito fue declarado príncipe heredero, y los de 1991 cuando el actual emperador fue proclamado como tal. Pero a diferencia de sus antecesores, Akishino no asumió el título de “Kotaishi” -que utilizan los hijos del emperador- sino el de “Koshi”, destinado a los herederos que no son hijos de los emperadores reinantes.

Tras los discursos del emperador Naruhito, de 60 años, y del príncipe heredero, el primer ministro Yoshihide Suga ofreció un mensaje de felicitación similar al que se dio en octubre de 2019 durante la entronización del emperador.

El número de asistentes a la ceremonia, de aproximadamente 15 minutos de duración, se redujo significativamente de los 350 inicialmente planeados a raíz del brote de coronavirus en el país. Los banquetes imperiales y el desfile por las calles de Tokio también se cancelaron.

El príncipe heredero Akishino heredó una espada imperial transmitida por los sucesivos príncipes herederos nipones como símbolo de su nuevo estatus y será recibido en audiencia por los emperadores en la ceremonia “Choken no Gi”, que se llevará a cabo el domingo por la tarde después de la proclamación.

El emperador Naruhito, de 60 años, cuenta actualmente con otros dos presuntos herederos además de su hermano: su sobrino de 14 años, el príncipe Hisahito, y su longevo tío el príncipe Hitachi, de 83 años.

Las mujeres de la familia real están impedidas de reinar en consecuencia de la Ley de la Casa Imperial impuesta después de la II Guerra Mundial, y pierden su estatus imperial cuando contraen matrimonio. Tampoco pueden transmitir derechos sucesorios a sus hijos ni ejercer como regentes, cosa que sucedió diez veces a lo largo de la historia nipona hasta el siglo XVIII.

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Perfil: Akishino de Japón, un futuro emperador con curiosidad científica

Reconocido por su franqueza, no es el futuro monarca que muchos japoneses quisieran tener, pero su presencia se convirtió en indispensable para una monarquía en peligro de extinción. ¿Quién es realmente el príncipe?

El nuevo príncipe heredero nipón, Fumunito, también conocido como Akishino, que será formalmente declarado heredero de la Era Reiwa en una ceremonia en Tokio este 8 de noviembre, es conocido como uno de los miembros más francos de la familia imperial, y a menudo expresa sus puntos de vista sobre cómo debería estar la familia en los tiempos modernos. El príncipe también es conocido por su interés en los animales, habiendo investigado la domesticación de pollos, entre otros temas.

Nacido el 30 de noviembre de 1965, Fumihito es el hijo menor del emperador emérito Akihito y la emperatriz emérita Michiko y era conocido como el príncipe Aya cuando era joven. Asistió a la escuela primaria de la Universidad de Gakushuin al igual que su hermano y muchos otros miembros de la familia imperial, y avanzó a su escuela secundaria y secundaria antes de ingresar a la Facultad de Derecho de la universidad, Departamento de Estudios Políticos.

Después de graduarse de la universidad en 1988, fue a Gran Bretaña para estudiar en la Escuela de Graduados de Zoología en el St. John’s College de la Universidad de Oxford y regresó a Japón en 1990, escribió el Japan Times en un reciente perfil del príncipe.

Boda imperial con una plebeya

La noticia del compromiso de Fumihito en agosto de 1989 sorprendió a muchos en Japón, ya que fue solo siete meses después de la muerte de su abuelo, el emperador Hirohito. La noticia llegó mientras la familia imperial cumplía un año de luto y Fumihito estudiaba en Gran Bretaña. Su compromiso, después de una relación de cuatro años también ocurrió antes que el de su hermano mayor, al que le costaba encontrar una esposa, y el interés de los medios significó que eclipsó a Naruhito por primera vez.

La corte consideró que una boda sería inapropiada durante el período de duelo, pero decidió que un anuncio no oficial era aceptable. Después de regresar de dos años de estudios en Gran Bretaña, Fumihito se casó con Kiko en junio de 1990. Su matrimonio con Kiko, quien también estudió en la Universidad de Gakushuin y es la hija del economista y profesor de la Universidad de Gakushuin, Tatsuhiko Kawashima, marcó el inicio de una nueva rama de la familia imperial, la de los Príncipes Akishino.

La primera hija de la pareja, la princesa Mako, nació en octubre de 1991, y su segunda, la princesa Kako, nació en diciembre de 1994. En septiembre de 2006, nació el príncipe Hisahito, convirtiéndose en el primer hijo y heredero del trono del crisantemo nacido del imperial. familia en 41 años. Debido a que la Ley de la Casa Imperial de 1947 de Japón establece que solo los varones de la línea paterna pueden ascender al trono, lo que deja tres herederos en la actualidad: Akishino y su hijo menor Hisahito se convirtieron en los futuros emperadores.

Primero en la línea sucesoria

En 2018, el príncipe causó revuelo al cuestionar si el dinero público debería financiar el Daijōsai único, un ritual clave durante el proceso de entronización que se celebró en noviembre de 2019, dada su naturaleza fuertemente religiosa. Su comentario sobre la necesidad de aceptar una familia imperial más pequeña también atrajo interés y ofrece una idea del pensamiento de la casa imperial.

Akishino planteó una pregunta sobre el financiamiento estatal de Daijosai, el evento religioso, desde el punto de vista de la separación de religión y estado. En su lugar, sugirió utilizar los fondos privados de la familia imperial para el ritual en 2018. Aunque su propuesta no fue aceptada, dijo que sus sentimientos sobre este asunto permanecen sin cambios en una conferencia de prensa en su cumpleaños en 2019.

Como sugiere este comentario, el príncipe Akishino es conocido por su franqueza. Sin embargo, también es conocido por su sentido del humor. Durante la misma conferencia de prensa, el príncipe comentó sobre las ceremonias relacionadas con la entronización de su hermano: “En la ceremonia anterior, el actual emperador estaba a mi lado y sentí que podía observar sus gestos formales si no sabía qué hacer. Pero en esta ceremonia, no pude hacer eso e imaginé que otros participantes probablemente seguirían mis acciones. Así que estaba un poco nervioso por eso. Pensé que tenía que comportarme para no cometer errores”, dijo.

Compartir alegrías y tristezas de la gente”

“Como el único otro miembro masculino de la familia imperial de la misma generación, Akishino tiene una gran responsabilidad en el mantenimiento de la familia”, escribió el periodista Saito Katsuhisa, especializado en asuntos de la monarquía nipona.

Akishino y Kiko han participado en diversas ceremonias como las relacionadas con el nuevo reina y otros eventos como parte de sus funciones. Sus hijas mayores, la princesa Mako, de 29 años, y la princesa Kako, de 25, también han cumplido con distintas ceremonias. Cuando se le preguntó sobre los deberes de su familia y el nuevo papel de la familia imperial en la conferencia de prensa, el príncipe dijo que cree que es importante que todos los deberes se lleven a cabo de manera respetuosa.

“Creo que el (papel básico de la familia imperial) es compartir las alegrías y las tristezas de la gente y cumplir con nuestros deberes mientras deseamos la felicidad de la gente. Esto es algo que el emperador emérito ha dicho a menudo ”, dijo el príncipe en la conferencia de prensa. “A medida que las solicitudes (del público a la familia imperial) cambian de una época a otra, creo que siempre debemos considerar la forma en que actuamos para adaptarnos a los tiempos”, dijo mientras mantiene la importante tradición de la familia.

En una conferencia de prensa celebrada por el príncipe heredero y la princesa heredera antes de su viaje a Europa, un periodista preguntó qué pensaba la pareja sobre el tema de cumplir con los deberes reales a medida que la familia disminuye en número. Akishino dijo que, en cierto sentido, era necesario simplemente aceptar que habría menos miembros capaces de participar en las actividades de buena voluntad internacional. “Creo que debemos hacer lo que podamos con los números disponibles”, comentó.

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Koshi denka: el nuevo título oficial de Akishino como príncipe heredero de Japón

La ley de la Casa Imperial establece minuciosamente la nueva posición del hermano del emperador Naruhito.

Este 8 de noviembre el príncipe Fumihito de Japón, también conocido como príncipe Akishino, será declarado oficialmente Príncipe Heredero en un solemne ritual llamado “Rikkoshi no rei” (ceremonia de proclamación del príncipe heredero) en el más vasto de los salones del palacio Imperial de Tokio, el Matsu no ma.

La ceremonia, presidida por los emperadores Naruhito y Masako, es la primera de este tipo que se celebra en mucho tiempo en la corte nipona y tiene por objeto presentar al hermano menor del emperador como el oficial heredero del Trono del Crisantemo.

En Japón existen distintas formas de llamar al príncipe heredero. De acuerdo con las disposiciones de la Ley de la Casa Imperial, “cuando el Emperador fallece, el Príncipe Heredero toma inmediatamente el trono” y el nuevo heredero “se llamará Kotaishi o Koshi”. “Si Kotaishi fallece, «Kotaison», hijo del Kotaishi será reemplazado en el orden de sucesión”, firma la Ley, aprobada después de la II Guerra Mundial.

“Kotaishi”, es el título del hijo primogénito del emperador y el primero en la línea de sucesión como Heredero Aparente. Este fue el título del actual emperador desde 1990 hasta la abdicación de su padre; y el emperador Akihito ostentó el título de Kotaishi desde su investidura en 1953 hasta que ascendió al trono en 1989.

A partir de su ubicación en el primer plano de la sucesión, Akishino será denominado oficialemente “Koshi denka”: “Koshi” (heredero imperial o príncipe heredero), le corresponde como primero en la sucesión, mientras «denka» es un título honorífico que significa «Alteza».

Según informes de la prensa japonesa basados en declaraciones de expertos asesores del gobierno, Akishino había confiado a sus allegados su renuencia a asumir el título de «kotaishi» con el argumento de que no fue educado como un príncipe heredero.

Al primer hijo varón del príncipe heredero se lo denomina “Kotaison” (así será denominado el príncipe Hisahito, hijo de Akishino), mientras que el título de “Koshi” se utiliza para el heredero que no es el descendiente directo del soberano actual (por ejemplo, hermano o primo).

A lo largo del siglo XX, hubo un “Koshi” en la monarquía japonesa: el primero fue el príncipe Yasuhito (1902-1952), segundo hijo del emperador Taisho, quien fue presunto heredero del trono desde la coronación de su hermano mayor, Hirohito, hasta el nacimiento del príncipe Akihito, una década más tarde.

El nuevo heredero nació en 1965 y es el segundo hijo de los emperadores (ahora eméritos) Akihito y Michiko. Ostenta el título de Príncipe Akishino. En 1990 contrajo matrimonio con Kiko Kawashima, hija de un profesor universitario con la que tuvo tres hijos: las princesas Mako (1992) y Kako (1994) y el príncipe Hisahito de Akishino(2006).

El 1 de mayo de 2019, Akishino pasó al primer lugar en la línea sucesoria al trono, al ser entronizado su hermano mayor, con lo cual se convirtió en el nuevo “Koshi” de la monarquía nipona y el primero después de 86 años.

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«Tremenda fragilidad»: experto augura un futuro deprimente para la monarquía de Japón

La investidura del príncipe Akishino como heredero pone en evidencia la “la tremenda fragilidad” de una monarquía exclusivamente masculina, afirmó el director del Centro de Estudios Japoneses de la Universidad Estatal de Portland. El príncipe Hisahito sufritá una «presión abrumadora».

Si Japón va a seguir teniendo una casa imperial, debería ser una que defienda el principio de igualdad de género al permitir emperatrices reinantes porque, de otra forma, corre un grave riesgo de supervivencia, aseguró el escritor Kenneth Ruoff, director del Centro de Estudios Japoneses de la Universidad Estatal de Portland y autor de “La Casa Imperial de Japón en la era de la posguerra, 1945-2019” publicado a principios de este año.

“El secreto de la larga supervivencia de la casa imperial de Japón no es una adhesión obstinada a la tradición, sino todo lo contrario, la voluntad de mantenerse en sintonía con las tendencias de la época, deshacerse de tradiciones que ya no se adaptan a las cambiantes normas sociales y adoptar nuevas prácticas”, recordó Kenneth Ruoff en un comentario publicado en el Japan Times con motivo de la proclamación del príncipe Akishino como heredero del trono.

Ruoff asegura que el príncipe Akishino y su esposa, la princesa heredera Kiko, “son personas decentes y sinceras que intentan usar su prestigio imperial para hacer del mundo un lugar mejor” y siguen los pasos de los anteriores emperadores, Akihito y Michiko “al mezclarse regularmente con sus compatriotas”. “Aquellos en Japón que se preocupan profundamente por la casa imperial deberían estar agradecidos por el hecho de que el príncipe heredero Akishino haya aceptado con gracia su puesto secundario”, afirmó el experto.

¿Qué pasaría frente a un «Megxit» japonés?

Comparando la escasez de varones herederos de la monarquía más antigua del mundo con el caso del príncipe Harry y Meghan Markle, el académico cree que “la preocupación en Japón debería ser aún más pronunciada considerando la crisis de los herederos”.

Desde la entronización del emperador Naruhito, en mayo de 2019, solo tres hombres tienen derecho a reinar (los príncipes Akishino, Hisahito y Hitachi) en un país que después de la II Guerra Mundial impuso la prohibición de que las mujeres tengan derechos de sucesión al trono. Paralelamente, Japón abolió todos los títulos de nobleza y las ramas descendientes de la familia imperial pasaron a ser plebeyas, por lo que no existen hombres de linaje imperial que puedan entroncar con las princesas.

“La política de Japón solo para hombres es responsable de la situación actual en la que actualmente solo hay dos herederos viables al trono”, dijo Ruoff, quien acotó que, de esta forma, “la línea imperial de Japón es potencialmente bastante frágil”. Los príncipes herederos Akishino y Kiko “están criando al único miembro masculino de la próxima generación de imperiales”, recordó. “No es exagerado decir que el futuro de la línea imperial descansa sobre los hombros del príncipe Hisahito, de 14 años”.

“Esto fácilmente podría considerarse un problema de derechos humanos si uno desarrolla algunos escenarios que se avecinan”, dice Ruoff. “Consideremos, por ejemplo, la presión abrumadora a la que se someterán el príncipe Hisahito y su futura esposa para engendrar un hijo (y el nacimiento de un solo hijo significaría que la tremenda fragilidad de la línea imperial continuaría durante otra generación)”, agregó.

En este sentido, el experto concluyó que la única forma en que la monarquía japonesa puede sobrevivir será teniendo “una casa imperial que defienda el principio de igualdad de género al permitir emperatrices reinantes”.

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Akishino de Japón, tío de la princesa Aiko, se prepara para asumir como heredero

El domingo comienzan los rituales que proclamarán formalmente el nuevo estatus del príncipe -de 54 años-, lo que entierra las esperanzas de que Aiko sea la próxima emperatriz.

Japón celebrará el próximo domingo 8 de noviembre ceremonias para celebrar el ascenso del príncipe heredero Akishino al primer lugar en la sucesión al Trono del Crisantemo, que estaban programadas para el pasado 19 de abril y se pospusieron debido a la pandemia de coronavirus, anunció el jueves el primer ministro Yoshihide Suga.

Laa consagración de Fumihito, príncipe Akishino, entierra definitivamente las esperanzas de muchos japoneses de ver a la princesa Aiko (única hija de los emperadores Naruhito y Masako) convertida en la próxima emperatriz.

Las ceremonias del próximo domingo están destinadas a proclamar formalmente el estatus de heredero del príncipe de 54 años después de que su hermano mayor, el emperador Naruhito, fuera entronizado en mayo del año pasado. Según dijo el gobierno nipón, las ceremonias tradicionales se celebrarán bajo estrictas medidas de seguridad sanitaria para evitar la propagación del coronavirus.

La ceremonia principal de proclamación, conocida como “Rikkoshi Senmei-no-Gi”, donde el emperador realizará el anuncio de que su hermanao es el nuevo príncipe heredero tendrá lugar en el Palacio Imperial de Tokio. Ese mismo día se celebrará el ritual “Choken-no-Gi”, donde el príncipe heredero y su esposa, la princesa Kiko, serán recibidos formalmente en el vasto Salón Matsu no ma eon trajes de etiqueta.

Cuatro días más tarde se realizará el ritual «Chokushi-Hakken-no-Gi», donde el emperador enviará emisarios al santuario sinntoísta Ise Jingu para anunciar a los espíritus de sus antepasados que ya hay un heredero al trono, según detalló Nippon News.

Para reducir el riesgo de infección tanto como sea posible, el comité decidió reducir el número de invitados al ritual a alrededor de 50 de los 350 originales y no celebrar un banquete, informó Japan Times.

Después de las ceremonias de proclamación, se espera que el gobierno inicie discusiones completas sobre cómo garantizar una sucesión estable en la familia imperial cada vez más reducida, ya que el parlamento japonés adoptó una resolución no vinculante en 2017 solicitando al gobierno que aborde el asunto.

Solo tres herederos varones

La entronización del emperador Naruhito dejó solo tres herederos al trono: el príncipe heredero, el hijo del príncipe heredero, Hisahito, de 14 años, y el príncipe Hitachi, de 84, tío del emperador. Si bien indicó que el gobierno se centrará en celebrar las ceremonias primero, el secretario jefe del gabinete, Katsunobu Kato, dijo: «Después de eso, nos gustaría abordar el asunto a la luz de la resolución».

El número de miembros de la familia imperial ha ido disminuyendo, y la Ley de la Casa Imperial de 1947 establece que solo los hombres en la línea paterna pueden ascender al Trono del Crisantemo y las mujeres deben abandonar su estado imperial después de casarse con plebeyos.

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Eterna prometida, la princesa Mako de Japón cumplió 29 años

La hija mayor de los príncipes herederos cumple con varias tareas oficiales, que podría abandonar definitivamente si se casa con su novio Kei Komuro.

La princesa Mako, sobrina del emperador Naruhito y la hija mayor del príncipe heredero Fumihito, cumple 29 años este viernes 23 de octubre, celebrando su cumpleaños en medio de la pandemia del nuevo coronavirus. En los últimos meses, la princesa ha pasado más tiempo en su residencia a medida que la familia reduce sus compromisos oficiales para evitar la propagación del virus de Covid-19. Mientras tanto, la fecha de su matrimonio con su novio universitario Kei Komuro, que se pospuso desde 2018, sigue sin resolverse.

Desde el inicio de la pandemia, la princesa participó en 30 conferencias en línea con numerosos expertos en una variedad de temas relacionados con el coronavirus. Ella leyó los materiales proporcionados con anticipación y formuló preguntas a los profesores. Además, el mes pasado, participó en funciones oficiales fuera del Palacio Imperial por primera vez en unos ocho meses, visitando una exhibición de artesanías tradicionales japonesas en los grandes almacenes Nihombashi Mitsukoshi en el centro de Tokio, informó la agencia Kyodo News.

En un detallado informe de la Casa Imperial, se indica que la princesa Mako también creó batas de hospital con bolsas de plástico para compensar la escasez durante la pandemia, y dio un paseo por Akasaka Estate con su hermana menor, la princesa Kako. Además, Mako, quien se desempeña como patrocinadora honoraria de la Asociación de Tenis de Japón, vio la transmisión de los partidos del US Open en su residencia y quedó impresionada por la victoria de Naomi Osaka en los singles femeninos.

FOTO: AGENCIA DE LA CASA IMPERIAL

En cuanto a sus planes de boda con Komuro, quien actualmente estudia en una facultad de derecho de Nueva York, aún no hay una fecha definida. Su compromiso se anunció en septiembre de 2017 y su boda estaba programada originalmente para el 4 de noviembre de 2018. Sin embargo, el evento se pospuso hasta 2020, luego de una serie de informes de que la madre de Komuro estaba involucrada en una disputa financiera con su ex prometido por dinero, incluidos los gastos educativos de su hijo, que el hombre asumió.

Cuando se le preguntó si se publicaría una actualización sobre los planes de boda de la princesa este año, Takaharu Kachi, un funcionario de la Agencia Imperial y asistente del príncipe heredero, dijo: «No estamos seguros en este momento. La pandemia ha tenido un impacto significativo y la situación ha cambiado desde que se anunció por primera vez el aplazamiento» de la boda.

La hija mayor de los príncipes herederos cumple con varias tareas oficiales, que podría abandonar definitivamente si se casa. Siguiendo la costumbre, las princesas de la familia imperial nipona pierden sus títulos y estatus imperial al momento de su casamiento y, después de recibir una generosa indemnización por sus servicios, se retiran de la vida pública para siempre. Hasta el momento, las princesas que han perdido su rango rara vez han vuelto a verse con la familia imperial.

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Michiko de Japón cumple 86 años preocupada por la pandemia y con problemas de salud

Debido a la crisis de Covid, la ex emperatriz no ha recibido visitas por encontrarse dentro del grupo de mayor riesgo y solo salió de su residencia una vez.

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La emperatriz emerita Michiko, madre del emperador Naruhito de Japón, cumplió 86 años este martes 20 de octubre, una fecha que pasará tranquila en su residencia de Tokio mientras el mundo lucha contra la pandemia de coronavirus. A lo largo de estos meses, la ex emperatriz estuvo expresando su preocupación por el impacto de la pandemia en la sociedad japonesa, según la Agencia de la Casa Imperial.

En marzo pasado Michiko y su esposo, el emperador emérito Akihito, abandonaron el Palacio Imperial de Tokio, su hogar desde 1993, en un primer paso hacia el cambio de residencia con su hijo. Los ex emperadores actualmente viven en la Residencia Imperial Takanawa de forma temporal, donde dan paseos juntos por el jardín y comparten sus recuerdos de los viajes que hicieron en Japón y en el extranjero, dijo la agencia.

Debido a la crisis sanitaria, la ex emperatriz no ha recibido visitas por encontrarse dentro del grupo de mayor riesgo y solo salió de su residencia una vez, en septiembre, para visitar el Hospital de la Casa Imperial. Sin embargo, según Japan Times, Michiko frecuentemente se interesó sobre los trabajadores médicos y aquellos que brindan servicios esenciales en medio de la pandemia. También, afirma la corte, mostró su simpatía por los atletas y las personas de la industria del entretenimiento que se han visto obligadas a abstenerse de sus actividades.

La salud de la emperatriz emérita no ha sido buena en los últimos años. El año pasado, se sometió con éxito a cirugías de cataratas y cáncer de mama. Sin embargo, experimentó una pérdida de peso y temperaturas de más de 37 grados centígrados la mayoría de las tardes desde mayo. También sufrió rigidez en los dedos izquierdos, posiblemente un efecto del tratamiento hormonal después de su cirugía de cáncer de mama, dijo la corte imperial.

A pesar de su condición, sigue mostrando preocupación por el ex emperador de 86 años, quien ha sido su esposo durante los últimos 61 años.

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La esperanza de ver a la princesa Aiko convertida en Emperatriz se rompe definitivamente

El futuro de la princesa definitivamente no es ocupar el trono, pero podría ser distinto al de las anteriores princesas.

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Pese a que las encuestas demuestran que la inmensa mayoría (más del 75%) de los japoneses desea ver a la princesa Aiko convertida en emperatriz después de su padre, esta esperanza está definitivamente roto: la única hija de los actuales soberanos nunca podrá reinar en Japón. El ascenso al trono de Naruhito, en mayo de 2019, significó la ‘entronización’ de su hermano menor, el príncipe Akishino, como primero en la línea sucesoria al Trono del Crisantemo y en los próximos meses será investido como tal en ceremonias tradicionales. La confirmación oficial de Akishino enterrará definitivamente la esperanza de ver a la joven princesa convertida en emperatriz.

El gobierno japonés dijo que pronto comenzarán los debates entre políticos, expertos, historiadores, intelectuales y funcionarios de la corte para “solucionar” el tema más preocupante de la monarquía japonesa: la falta de herederos y “mano de obra”. El prohibición de que las mujeres hereden el trono, reinante desde finales de la II Guerra Mundial, agrava la situación: cada vez que una princesa imperial contrae matrimonio, ésta pierde su estatus dentro de la corte, su apellido y su capacidad para llevar a cabo tareas oficiales de representación. Sucedió esto con las hermanas, las primas y la hija del emperador Akihito.

La prohibición, además, significa que solo los varones imperiales pueden reinar: en estos momentos, el emperador Naruhito cuenta con solo tres potenciales herederos. El príncipe Akishino, próximamente entronizado como heredero, será definitivamente el próximo emperador y luego le tocará a su hijo, el joven príncipe Hisahito, de 14 años. Existe un posible heredero, además, en la persona del príncipe Hitachi, tío del emperador, que a sus más de 83 años enfrenta graves problemas de salud. Más allá de estos tres hombres, la familia imperial no tiene más herederos y muchos se preguntan: ¿qué sucederá si el príncipe Hisahito no tiene descendencia?

La solución más próxima para el gobierno de Japón no es permitir que las mujeres como Aiko hereden la corona: la línea sucesoria actual (Akishino, Hisahito y Hitachi) es inamovible, y los expertos deberán encontrar una solución al problema posterior. Una de estas soluciones, la más osada y criticada por los conservadores, sería permitir que las princesas imperiales conserven su estatus dentro de la corte una vez que contraen matrimonio para que continúen apoyando al emperador en sus tareas oficiales.

Las princesas, asimismo, podrían legar sus derechos sucesorios a sus hijos, tal como ha sucedido en el pasado: siete mujeres se cuentan entre los 126 emperadores de la línea imperial japonesa, de las cuales muchas traspasaron sus derechos a sus hijos. Pero existe además una idea aún más conservadora: la de devolver a los antiguos príncipes de ramas imperiales secundarias sus títulos y su estatus y de propiciar matrimonios con las princesas imperiales, con el fin de procrear herederos legítimos de sangre puramente imperial.

El futuro de la princesa Aiko definitivamente no es ocupar el trono, de más de 2.600 años de antigüedad, pero en el futuro podría convertirse en la primera mujer de la Familia Imperial que conserva su rango, su estatus y sus deberes reales, lo cual podría ser un apoyo valioso en una dinastía menguada y en peligro de extinción. Lo mismo podría suceder con las hijas del próximo emperador, las princesas Mako y Kako. Aunque será su hermano pequeño quien herede el trono, en el futuro ellas podrían apoyarlo en el desarrollo de la actividad real y (en el caso de que Hisahito no tenga hijos), podrá dejar la corona a los hijos de sus hermanas.

Japón se prepara para proclamar a Akishino como nuevo príncipe heredero en noviembre

La tradicional ceremonia, denominada “Rikkoshi no Rei”, que originalmente estaba programada para abril y se pospuso debido a la pandemia.

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El gobierno de Japón dijo que está considerando realizar en noviembre las ceremonias de proclamación del príncipe Akishino, hermano del emperador Naruhito, como heredero del trono. La tradicional ceremonia, denominada “Rikkoshi no Rei”, que originalmente estaba programada para abril y se pospuso debido a la pandemia del nuevo coronavirus, está destinada a proclamar el nuevo estatus del príncipe heredero de 54 años, que se convirtió en el primero en la línea sucesoria al Trono del Crisantemo después de que su hermano ascendiera al trono en mayo del año pasado.

Un funcionario dijo al periódico Japan Times que el gobierno tomará una decisión final sobre una posible organización otoñal de las ceremonias después de evaluar la propagación de infecciones tras el reciente fin de semana festivo de cuatro días de este mes. “Si el gobierno concluye que es posible adoptar el nuevo cronograma, convocará a un panel para determinar la fecha específica”, dijo el mencionado periódico. Se espera que los preparativos para las ceremonias de proclamación tomen al menos un mes después de que se confirme la programación, agregó.

La ceremonia Rikkoshi Senmei no Gi, para proclamar el nuevo estatus del Príncipe Heredero, y la ceremonia Choken no Gi, que implica su primera reunión con el emperador y la emperatriz después de la proclamación, estaban programadas para el pasado 19 de abril. Pero después de que el coronavirus comenzara a propagarse en Japón, el gobierno inicialmente planeó reducir el número de invitados a las ceremonias de 350 a aproximadamente 50, y finalmente decidió reprogramarlos. Desde mediados de agosto, el número de nuevos casos de coronavirus ha tenido una tendencia a la baja en Japón y el gobierno relajó gradualmente una serie de restricciones.

“Después de las ceremonias de proclamación, es probable que el gobierno inicie discusiones completas sobre cómo garantizar una sucesión imperial estable”, dijo Japan Times, que recuerda que la familia imperial de Japón ha ido disminuyendo en número de miembros desde que entró en vigor la Ley de la Casa Imperial de 1947, que establece que solo los hombres en la línea paterna pueden ascender al trono del crisantemo. Los emperadores Naruhito y Masako tienen una hija, la princesa Aiko, de 18 años, por lo que el hermano se colocó en el primer puesto en la sucesión, seguido por su único hijo varón, el príncipe Hisahito de Akishino, de 13 años.

La ley actual, además, estipula que las mujeres miembros de la familia imperial deben abandonar su estatus imperial después de casarse con plebeyos, lo que implica una reducción preocupante de personas que cumplen funciones oficiales. El nuevo primer ministro Yoshihide Suga, mientras aún se desempeñaba en su cargo anterior como secretario jefe del gabinete, dijo a un panel parlamentario en febrero que el gobierno planea lanzar un debate completo sobre el asunto después de las ceremonias de proclamación del príncipe.

Una insuficiencia cardíaca agrava el estado de la longeva princesa Yuriko de Japón

La tía abuela del emperador Naruhito, de 97 años, permanece internada desde la semana pasada en un hospital de Tokio.

La longeva princesa Yuriko, el miembro más antiguo de la familia imperial y tía abuela del emperador Naruhito, fue diagnosticada con insuficiencia cardíaca, según informó el lunes la Agencia de la Casa Imperial. La princesa de 97 años, viuda del príncipe Mikasa, se encuentra en condición estable y es capaz de conversar y comer. Será medicada y permanecerá en un hospital durante dos o tres semanas, dijo la Agencia, citada por Kyodo News.

La capacidad de su corazón para bombear sangre se ha debilitado y la princesa recibirá tratamiento para eliminar la acumulación de líquido pleural, detalló la casa imperial, que agregó que originalmente estaba programada que la princesa permaneciera en el St. Luke’s International Hospital de Tokio durante una semana antes del diagnóstico.

La princesa había sido diagnosticada con neumonía e ingresada en el hospital el jueves pasado luego de un chequeo médico mensual. Días antes había manifestado tos y síntomas de agotamiento, y u insuficiencia cardíaca fue descubierta durante un chequeo por separado después de su ingreso en el hospital. Ella dio negativo por coronavirus, informó la agencia Kyodo News. A la princesa le colocaron un marcapasos después de que le diagnosticaran bradiarritmia, o ritmo cardíaco lento, y angina en mayo de 1999. Desde entonces, ha reemplazado el dispositivo con regularidad.

La princesa es miembro de la antigua nobleza de Japón. En 1941, a la edad de 18 años, se casó con el príncipe Mikasa, hermano menor del emperador Hirohito. Su esposo murió de insuficiencia cardíaca en 2016 a los 100 años. La pareja tuvo tres hijos y dos hijas. Sus hijos, los príncipes Takamado, Tomohito y Katsura, murieron en 2002, 2012 y 2014, respectivamente. Tiene tres nietas en la familia imperial. Otras dos, la princesa Noriko y la princesa Ayako, renunciaron a sus títulos imperiales después de casarse con plebeyos en 2014 y 2018, respectivamente.