Kuwait a la espera del nuevo Príncipe Heredero: cuál es el mecanismo para su elección

El emir Nawaf enfrenta un mecanismo completo en la elección del primero en la sucesión, figura clave dado el avanzado estado de salud del nuevo monarca.

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Mientras Kuwait sigue recibiendo el pésame de todo el mundo tras la muerte del jeque Sabah Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah la semana pasada, los kuwaitíes esperan el anuncio del nombre del nuevo príncipe heredero, que podría ser figura clave de esta monarquía del Golfo Pérsico en los próximos años ya que el nuevo monarca, el emir Nawaf Al-Ahmad Al-Sabah, tiene 83 años. La selección del príncipe heredero es, por tanto, un paso importante que señala, según la experta en el Golfo, Courtney Freer, «la dirección política del emir actual».

Además de la importancia del papel, el artículo 7 de la ley de sucesión otorga al emir “el derecho a solicitar el apoyo del príncipe heredero si así lo desea en el desempeño de sus deberes constitucionales como jefe de estado”, explicó Bader al-Saif, asistente profesor de historia en la Universidad de Kuwait, Al Jazeera TV.

Según la constitución del estado del Golfo, el nuevo emir tiene un año para nominar a un príncipe heredero, que luego debe ser aprobado por el parlamento. Pero la decisión a menudo se toma pocas semanas después de la juramentación de un nuevo monarca.

El presidente del parlamento de Kuwait, Marzouq al-Ghanim, dijo el 6 de octubre que el mandato de la asamblea finalizaría el jueves antes de las próximas elecciones, pero que el organismo celebraría una sesión extraordinaria si el nuevo emir nombra su elección de príncipe heredero después del miércoles. Si el emir Nawaf elige al príncipe heredero para el miércoles, Al-Ghanim dijo que convocaría una sesión parlamentaria para el jueves por la mañana.

Tres nombres han estado circulando en los medios locales e internacionales como posibles candidatos para el papel de príncipe heredero en el pequeño estado del Golfo y un importante exportador de petróleo. Entre ellos se encuentra el hijo mayor del difunto emir, el jeque Nasser Sabah Al-Ahmad Al-Sabah. De 72 años, es conocido por su mentalidad empresarial, ha trabajado para diversificar la economía del país y fue presidente del principal comité de planificación de Kuwait, liderando proyectos que incluyen la multimillonaria Silk City, un centro económico en el norte de Kuwait.

Nasser se convirtió en ministro de Defensa en 2017, pero perdió el cargo a fines de 2019 en medio de una reorganización del gabinete y luchas internas dentro de la familia gobernante por supuesta corrupción gubernamental. Dania Thafer, directora del Foro Internacional del Golfo, dijo: “Nasser Al Sabah ha logrado ganar popularidad entre la población kuwaití y es un ingeniero clave de la ‘Visión 2035’ de Kuwait”, una iniciativa que tiene como objetivo transformar el estado del Golfo en un centro financiero y comercial regional e internacional«.

Otro candidato fuerte es el sobrino del fallecido emir y ex primer ministro, el príncipe Nasser Al-Mohammed Al-Sabah. De 79 años, fue primer ministro de 2006 a 2011 y renunció en 2011 tras “especulaciones de la oposición sobre su posible participación en un escándalo de corrupción”, explicó Courtney Freer, investigadora de la London School of Economics Middle East Center. Además de su papel como primer ministro, Nasser Al-Mohammed también se desempeñó como ministro de la corte real de 1991 a 2006, y embajador en Irán y Afganistán entre 1964 y 1979.

Freer dijo ve a los dos príncipes Nasser como los “candidatos principales”. Pero aunque Thafer estuvo de acuerdo en que tanto Nasser Al-Sabah como Nasser Al-Mohammad son contendientes viables para el puesto de príncipe heredero, dijo que que el hermano menor del difunto emir y subjefe de la Guardia Nacional, el jeque Mishaal Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah, suena en la corte como el más probable a ubicarse en la línea sucesoria.

Meshaal “no tiene ningún presunto escándalo ni controversia asociados con él; tiene una relación muy estrecha con el emir Nawaf, y se considera que tiene buenas relaciones con vecinos como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos”, dijo Thafer. “También fue quien acompañó al difunto emir a Estados Unidos para recibir tratamiento médico”, agregó. Nacido en 1940, el príncipe Meshaal ha sido subjefe de la Guardia Nacional desde 2004. Anteriormente se desempeñó como jefe de los servicios de seguridad y en el Ministerio del Interior.

Aunque no está claro quién será el próximo príncipe heredero, un tema clave que regirá la decisión será «qué tan cerca está el candidato potencial del emir Nawaf y sus relaciones con otros miembros de la familia gobernante», dijo Thafer. “La otra es cómo pueden gestionar las buenas relaciones con los electores nacionales y los bloques políticos. Y también será necesario tener relaciones equilibradas con los principales actores regionales, como todas las partes del CCG, junto con Irán”, explicó.

Si el jeque nominado no logra la aprobación de la Asamblea Nacional en el plazo de un año después del recambio en el trono, el emir debe regresar con tres nombres alternativos de entre la familia. “La falta de una mayoría de votos devuelve el asunto al emir, quien luego debe nominar tres nombres de los descendientes del emir Mubarak Al-Sabah, de los que el parlamento elige uno”, dijo al-Saif.

Según la constitución, el nombramiento del primer ministro, que solo puede realizarse después de consultas, difiere del del príncipe heredero, dijo al-Saif. Explicó que “esta comparación destaca la intención consciente de los padres fundadores del Kuwait moderno de no permitir que nadie interfiera en el derecho del emir de nominar a quien él cree que es el más apto para el puesto [de príncipe heredero]”.

En cuanto a las ascensiones anteriores al trono, el proceso de nombramiento de un nuevo príncipe heredero por lo general solo lleva unas pocas semanas. “La última nominación ocurrió nueve días después de que emir Sabah asumiera el poder [en 2006] y la nominación fue aprobada por el parlamento 23 días después de que el emir llegara al poder”, dijo al-Saif de la Universidad de Kuwait.

Si bien el proceso de sucesión de 2006 fue rápido, el emir Sabah IV llegó al poder de una manera inusual después de que el parlamento considerara al entonces príncipe heredero Saad Al-Abdullah Al-Sabah no apto para gobernar debido a problemas de salud. Este proceso aparentemente puso fin a una alternancia de poder entre las ramas Al-Salim y Al-Jaber de la dinastía Al-Sabah. Desde 2006, la rama de Al-Jaber ha ocupado tanto el cargo de emir como el de príncipe heredero, mientras que en la década de 1970, “le tomó 31 días al difunto emir Jaber desde que asumió el poder nominar al entonces príncipe heredero Saad”, agregó al-Saif.

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Obituario: Sabah Al-Sabah de Kuwait, el quinto emir de una dinastía rica y poderosa

El jeque Sabah, nacido en 1929, era el décimocuarto jeque de la dinastía Al-Sabah. Se calcula que poseía una fortuna de US$ 350 millones.

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El emir Sabah se convirtió en el quinto monarca del Kuwait independiente en 2015, aunque ya venía ejerciendo como el supremo dirigente en la práctica, incluso desde antes de ser nombrado en 2003 primer ministro por su hermanastro Jabir, emir desde 1977. Sabah, un septuagenario con cinco décadas de experiencia gubernamental, mayormente como ministro de Exteriores, era entonces considerado uno de los artífices del moderno Estado kuwaití, todavía más petrolero que democrático. Su designación como heredero del trono fue la solución al problema del príncipe heredero Saad, primo segundo suyo y gravemente enfermo, quien ostentó el puesto de emir durante unos días antes de abdicar. Era el décimocuarto monarca de una dinastía de más de 250 años de historia que ha reinado en Kuwait desde que la tribu Anaiza, a la que los Al-Sabah pertenecen, emigró desde el interior de las tierras árabes. Su hermanastro, el príncipe Nawaf Al Ahmad Al Sabah, ministro de Defensa, será proclamado nuevo soberano.

Cuarto hijo del jeque Ahmad Al Jabir Al-Sabah, gobernante feudal de Kuwait desde 1921 hasta su muerte en 1950, y de la cuarta de sus quince esposas, Munira Al-Ayyar, fue educado en la Escuela Al Mubarakiyah de Kuwait y por tutores privados de palacio, al igual que sus nueve hermanastros, todos de distinta madre. Asimismo, Sabah llegó a tener 18 hermanastras y sólo una hermana biparental, la jequesa Anud. A diferencia de su difunto hermanastro Jabir (quien tuvo 13 esposas, numerosas concubinas y 39 hijos reconocidos) y la mayoría de los jeques de la familia real, Sabah no tomó el permiso coránico de la poligamia. Su única esposa fue la jequesa Fatuwah bint Salmán Al Sabah, nieta por parte de madre de Mubarak «el Grande» y bisnieta de un emir que reinó entre 1859 y 1866. Antes de morir en 1990, Fatuwah dio a Sabah cuatro hijos. 

A partir de 1954 y hasta la concesión de la independencia en junio de 1961 por el Reino Unido, potencia que ejercía sobre el país un régimen de protectorado desde 1914, el joven jeque Sabah desempeñó diversos cargos en la alta administración pública y palaciega, como miembro del Comité Ejecutivo Supremo o protogobierno, del Consejo Municipal de Kuwait, del Consejo de Construcción y Edificación y del Consejo Superior de Asuntos del Campo, así como jefe del Departamento de Trabajo y Asuntos Sociales, y, a partir de 1957, del Departamento de Prensa y Publicaciones. En 1962 se convirtió en ministro de Información, Orientación y Asuntos Sociales en el primer Gobierno propiamente dicho que llevó las riendas del Estado de Kuwait y cuyo primer ministro era su hermanastro tres años mayor, el jeque Jabir Al Ahmad. En 1962 Jabir lo nombró ministro de Asuntos Exteriores y, para entonces, el jeque ya tenía una sólida experiencia internacional como jefe de las delegaciones kuwaitíes en las reuniones de la Asamblea General de la ONU y la Liga Árabe.

El 8 de octubre de 1998 Sabah fue nombrado primer viceprimer ministro y tomó el control del Gobierno de hecho. En 2001, el derrame cerebral sufrido por el emir magnificó el rango político de su hermanastro. El emir Jabir falleció el 15 de enero de 2006 a los 79 años, víctima al parecer de un fallo cardíaco y sin recobrarse del abatimiento emocional que le había causado la traumática invasión irakí de 1990. De manera automática, el príncipe Saad, postrado en una silla de ruedas y posiblemente aquejado de la enfermedad de Alzheimer, a los 75 años, se convirtió en el nuevo emir, lo que desató una crisis institucional. Uno de los príncipes más poderosos, Salim Al-Alí, jefe de la Guardia Nacional, reclamó ese día un “comité en apoyo al liderazgo”, acompañadas de quejas por el “caos” y la “corrupción” que afligían a la familia real kuwaití. Incapaz de llevar a cabo esas reformas, el emir Saad, que al parecer no tenía lucidez para comprender lo sucedido, aceptó abdicar. Al día siguiente, el Majlis, aprobó la renuncia y el Consejo de Ministros nombró Emir de Kuwait al príncipe Sabah. 

El 7 de febrero siguiente, Sabah nombró príncipe heredero a su hermanastro Nawaf, lo que quebraba de nuevo la tradición de la alternancia con la rama dinástica Salim, y primer ministro a un sobrino, el jeque Nasser Muhammad, otro miembro del linaje Al Jabir. Sus hijos ocuparon desde entonces importantes cargos en el gobierno: el primogénito, Nasir, nacido en 1948, que sirvió a su padre como secretario de Estado de Asuntos Exteriores entre 1990 y 1991, fue nombrado ministro de Estado del ‘Amiri Diwan’ o Gabinete del Emir. Su hermano, Hamad, desarrolló toda su carrera profesional en empresas de telecomunicaciones, manufacturas y servicios financieros. El tercer hijo varón, Ahmad, murió en un accidente de tránsito en 1969. La menor de la familia, la jequesa Salwa, fue madre de cuatro hijos antes de divorciarse de su esposo y de fallecer en junio de 2002.