Charlene de Mónaco a Alberto II: “Siempre estaré a tu lado y te protegeré”

Cerca de cumplir 10 años de matrimonio con el príncipe Alberto II, la princesa Charlene de Mónaco afirmó esta semana en una entrevista en el semanario «Point de Vue» que se mantendrá siempre a lado de su marido. “Cuando mi marido tiene problemas, me los cuenta. Le digo a menudo: ‘Pase lo que pase, estoy al 1.000 % contigo. Te apoyaré hagas lo que hagas, tanto en los buenos como en los malos momentos«, señala la antigua nadadora sudafricana.

El apoyo de la princesa consorte a su esposo en esta entrevista es inquebrantable: “Antes de que nos casáramos, fuiste mi amigo, mi guía, me protegiste. Cuando llegué a Mónaco, tuve que adaptarme a un nuevo ambiente. Aprendí escuchando, observando, pero fuiste sobre todo tú quien me ayudó y me mostró el camino. Estaré siempre a tu lado, te protegeré”, asegura que le dice.

Alberto II es un «hombre extraordinario», dice Charlene

Alberto II es, según Charlene, «un hombre extraordinario» y dedicado al completo al Principado. «No hay nadie más entregado a su país, más leal, determinado y valiente. No he visto a nadie trabajar mas que él. (…) Se interesa por todas las culturas y las respeta, tiene buen corazón y no juzga, sabe perdonar. Le tengo el mayor respeto», agrega la princesa.

Sobre el papel del soberano como padre de los pequeños príncipes Gabriella y Jacques, Charlene asegura: “Adora cada instante que pasa” con sus hijos, que son “el amor de su vida”, detalla. Y sus hijos también están ecantados con él porque “tiene mucho humor y los niños se divierten mucho con él”. También admite que su marido es «más estricto en materia de disciplina» que ella.

El príncipe Alberto enfrentará este año una nueva demanda por paternidad, de una mujer brasileña que asegura haber tenido una hija con él años antes de que se casara con la princesa Charlene. La ex nadadora olímpia, asegura sin embargo ser feliz: «Hay momentos más o menos fáciles, como le sucede a todo el mundo, pero estoy feliz tal y como estoy, colmada con mi vida, sé que soy muy privilegiada», remarcó.

Nubes negras sobre Mónaco: ¿tiene el príncipe Alberto II otra hija no reconocida?

La existencia de un tercer hijo, nacido cuando el noviazgo del soberano soberano con la princesa Charlene ya había comenzado, amenaza con desatar una crisis en el palacio.

La idea de que el príncipe Alberto II de Mónaco tenga una hija no reconocida, surgida de una relación mantenida con otra mujer durante su noviazgo con la princesa Charlene amenaza con desatar una nueva tormenta sobre el palacio principesco.

Alberto de Mónaco, de 62 años, recibió una demanda de una mujer brasileña de 34 años, quien asegura que tuvo una hija con el príncipe. A través de su abogado, la mujer le pide una prueba de ADN al soberano. “La niña nacida en 2005 tiene derecho a saber que él es su padre”, dijo el abogado.

Thierry Lacoste, abogado del príncipe, desestimó las acusaciones como falsas en octubre: “Los datos y los hechos no coinciden. Tampoco hay fotos íntimas, y mucho menos evidencia tangible de una posible relación”, dijo.

Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock se conocieron en 2000, cinco años antes del nacimiento de la presunta hija biológica del príncipe en Brasil.

Lacoste agregó que está considerando presentar una denuncia a la mujer por intento de chantaje, ya que le habría pedido dinero al príncipe para que publicar la historia en la prensa.

En septiembre de 2020, se afirmó que el príncipe recibió una carta manuscrita de la adolescente que dice ser su hija, diciéndole: “No entiendo por qué crecí sin un padre, y ahora que te he encontrado, no quieres verme”.

Alberto II, hijo de los legendarios Rainiero III y Grace Kelly, reconoció poco antes y después de su ascenso al trono en 2005 a Jazmin Grace Grimaldi (28) y Alexandre Coste (17), dos hijos de relaciones antes de su matrimonio con la princesa Charlene.

La boda en 2011 se celebró en medio de rumores sobre una posible «fuga» de Charlene Wittstock tras conocer historias inquietantes sobre el pasado de su prometido.

El príncipe apoya económicamente y visita a sus dos hijos reconocidos, pero los jóvenes no tienen derecho al trono, reservado para los niños nacidos de un matrimonio consagrado por la Iglesia. De esta forma, los primeros en la línea sucesoria son el príncipe Jacques y la princesa Gabriella, los hijos que Alberto II tuvo con su esposa sudafricana, Charle Wittstock.

La existencia de un tercer hijo sin duda aumentaría los rumores sobre una crisis entre Alberto II y Charlene, que se conocieron en un evento de natación en Mónaco en 2000 pero no revelaron su relación hasta seis años después. Si el hijo de la mujer brasileña es en realidad hija biológica de Alberto II, significa que el príncipe tuvo relaciones con esa persona mientras él y Charlene ya eran novios.

Algunos comentaristas recordaron las informaciones surgidas en 2011, semanas antes del gran casamiento del príncipe, que indicaban que Charlene Wittstock “escapó” de Mónaco de incógnito con la idea de cancelar la boda al conocer inquietantes historias sobre el pasado de su futuro marido. La boda finalmente se concretó, pero las habladurías sobre una relación tormentosa nunca cesaron.

Alberto II de Mónaco deberá demostrar ante la justicia que no tuvo una hija secreta en 2005

El soberano comparecerá ante el tribunal en Italia para rechazar el reclamo de paternidad de una niña nacida en 2005, cuando ya había conocido a su ahora esposa.

El príncipe Alberto II de Mónaco comparecerá ante el tribunal de Milán en febrero de 2021 para luchar contra las afirmaciones de que engendró un tercer hijo amoroso con una novia secreta poco antes de casarse con su ahora esposa, la princesa Charlene.

El príncipe soberano Alberto II, de 62 años, que ya mantiene a dos hijos ilegítimos nacidos antes de su matrimonio, supuestamente tuvo una relación con una mujer brasileña que tuvo una hija en 2005. Este reclamo es calificado por sus abogados como un “engaño”, dijo el diario británico The Daily Mail, que reveló la noticia en forma exclusiva.

En declaraciones a la revista francesa Le Point, el abogado de Alberto, Thierry Lacoste, dijo: “No hay fotos íntimas, ni hechos tangibles que rodeen una posible relación”. Agregó que el príncipe está considerando presentar una contrademanda por “intento de fraude y chantaje” porque la demandante amenazó con publicar su historia si no recibía dinero en efectivo.

Jacques y Gabriella, los únicos hijos de Alberto II con derechos sucesorios al trono de Mónaco.

Una mujer de 34 años, que no puede ser nombrada por razones legales, afirma que mantuvo un romance apasionado con Alberto cuando era príncipe heredero, lo que llevó al nacimiento de su hija el 4 de julio de 2005. Este año, se afirmó que el príncipe recibió una carta manuscrita del niño, que ahora tiene 15 años, en septiembre de este año que decía: “No entiendo por qué crecí sin un padre, y ahora que te he encontrado, no quieres verme”.

Los abogados de la demandante solicitaron al príncipe de Mónaco que se sometiera a una prueba de ADN, tal como lo hizo antes de ser finalmente identificado como el padre de dos hijos ilegítimos, Alexandre Coste y Jazmine Grace Rotolo-Grimaldi, nacidos en la década de 1990 y principios de la de 2000.

“Esto fue antes de que Charlene y Alberto se conocieran, pero el último caso cubre un momento en que ella ya estaba enamorada de él”, dijo una fuente del palacio de Mónaco al Daily Mail. “Charlene ha tenido un año terrible, con una crisis familiar tras otra, incluyendo a Alberto enfermo de coronavirus, y ahora se está preparando para este infierno”, agregó.

Quiénes son los otros hijos reconocidos por Alberto II

Jazmine Grace (centro) y su hermano Alexandre Coste-Grimaldi, los otros hijos de Alberto II.

La princesa Charlene, cuyo apellido de soltera era Wittstock, era una nadadora olímpica de Sudáfrica cuando conoció a Alberto en una competición acuática de Mónaco en 2000, cinco años antes de que él sucediera en el trono a Rainiero III. En 2011, Charlene se convirtió en la princesa consorte al casarse en una espectacular boda en Mónaco con Alberto II y sus gemelos, la princesa Gabriella y el príncipe heredero Jacques, nacieron tres años después.

Para entonces, Alberto II ya había reconocido como hijos a Alexandre y Jazmine. En mayo de 2005, justo antes de ser entronizado, confirmó que era el padre biológico del niño de 2 años, cuya madre era Nicole Coste, una ex asistente de vuelo de Air France de Togo. Una prueba de ADN en mayo de 2006 confirmó que Alberto era el padre de Jazmine Grace, fruto de un romance con Tamara Rotolo, una agente inmobiliaria estadounidense.

La hija de Alberto II, Jazmin Grace Grimaldi, ahora de 28 años, ni su hermano, Alexandre Grimaldi-Coste, de 17, no pueden reclamar el trono de Mónaco, según los acuerdos financieros negociados con sus respectivas madres. En cambio, la línea de sucesión favorece al príncipe heredero Jacques y a la princesa Gabriella, que acaban de cumplir seis años.

Carolina de Mónaco: «Me parezco a mi abuela, una mujer muy libre y de loca originalidad»

En una entrevista para una revista francesa acompañada de su hija Charlotte Casiraghi, la princesa recordó partes de su infancia y habló de sobre la influencia de las mujeres de su familia.

La princesa Carolina de Mónaco reveló que su madre, la fallecida princesa Grace, le dijo que “no necesitaba ir a la escuela” y un profesor universitario le dijo que estaba “tomando el lugar de un alumno valioso”.

En una entrevista conjunta con su hija Charlotte Casiraghi a la revista francesa Madame Figaro, Carolina habló de esta forma sobre su vida como hija del príncipe soberano de Mónaco, Rainer III, y la leyenda de Hollywood, Grace Kelly.

La princesa de 63 años, que está casada legalmente con el príncipe alemán Ernesto Augusto de Hannover, dijo a la revista: “Pertenezco a una generación en la que los interrogantes abundaban. Sin embargo, recuerdo que mi madre me decía de buena fe: ‘No necesitas ir a la escuela’.

“También recuerdo a un profesor universitario que me dijo con una crueldad increíble: «Estás tomando el lugar de un estudiante digno, agregó Carolina. “Pero siempre quise superar los obstáculos. Siempre me sentí en competencia con los chicos: quería hacerlo mejor que ellos, en la escuela o en el rendimiento deportivo. No es necesariamente glorioso, pero esta competencia me ha perseguido durante mucho tiempo”.

Recibí una educación que de alguna manera fue un vestigio del siglo XIX. No veíamos mucho a nuestros padres, tenía una niñera inglesa y un ama de llaves francesa”, recordó Carolina.

“Asistí al internado Dames de Saint-Maur. Me encantaba la escuela y era muy buena estudiante. Pero debido al pobre francés de mi madre, recibí relativamente pocos elogios por presentar mis cuadernos, lo que me molestó un poco. La educación de mis hijos obviamente no tiene nada que ver con la educación que recibí”, contó.

CARLOTA DE MÓNACO, ABUELA DE CAROLINA

Consultada sobre su afición por la cultura, la hija de Grace Kelly reconoció no ser “muy cinéfila” y que “mi cultura cinematográfica termina en los años 80: conozco sobre todo películas antiguas”. “Mi gusto por la cultura viene de otra parte. No de mis padres, que no eran grandes lectores, a diferencia de mis abuelos. También le debo este gusto a los maravillosos profesores que tuve cuando era niña, luego en la universidad”, agregó.

Sobre ello, la princesa Carolina dice que no se parece “en absoluto” a su madre, pero “físicamente me parezco a mi abuela paterna”, la princesa Carlota de Mónaco, duquesa de Valentinois (1900-1977), a quien definió como “una mujer muy libre y con una loca originalidad. Fue enfermera durante la guerra, luego visitante de la prisión. Totalmente inclasificable”.

Refiriéndose a sus orígenes estadounidense, Carolina reconoce que no heredó “mucho” de la familia Kelly, de Filadelfia. “Hay rastros, por supuesto, pasamos un tiempo allí, mi hermano incluso estudió allí. Mis abuelos estadounidenses eran inmigrantes de primera generación: mi abuela nació en Alemania, mi abuelo era el único nacido en los Estados Unidos, todo el resto de su familia era irlandés”.

“La familia irlandesa se ha mantenido muy irlandesa, y los irlandeses siempre han albergado cierta desconfianza hacia los estadounidenses. Todo es parte de la leyenda familiar. Somos estadounidenses en el sentido europeo, no es como si hubiéramos caído del Mayflower para fundar Nueva Inglaterra”, relató Carolina.

CAROLINA Y CHARLOTTE CASIRAGHI RETRATADAS POR MADAME FIGARO

Con respecto a las redes sociales, la princesa Carolina dijo que son “muy violentas” y están alimentadas con “una gran cobardía”.

“Las redes sociales son como una mano invisible”, reflexionó. “Nos vendieron la gran idea de conectar al mundo, y vemos que las redes sociales suelen conducir a una inmensa soledad. ¿De qué sirve tener 4.000 amigos virtuales? Esta no es mi generación. Quizás sea mejor salir de casa y ver a uno o dos amigos de verdad”, dijo.

Mientras tanto, su hija, Charlotte, agregó que ser mujer “no es cosa fácil”. “Es una lucha, no una guerra, pero no es una cosa fácil. Con el pretexto de que las mujeres se han emancipado, que se les permite tener una carrera, hijos, sin dejar de ser deseables, hoy vemos menos la parte de sacrificio que hay en ser mujer”, reflexionó la aristócrata.

Hija de la princesa Caroline y su segundo marido Stefano Casiraghi, un corredor de lanchas rápidas que murió en 1990 después de siete años de matrimonio, Charlotte una emprendedora exitosa con gusto por la filosofía y los caballos, y tiene varios trabajos, entre ellos emprendedora y editora de revistas. “Siempre les he dicho a mis hijos: ‘Puedo mostrarles la puerta, enseñarles a hacer llaves, pero sólo ustedes tienen que intentar abrirla», dijo Carolina en la entrevista.

Madame Figaro