Venenos en Versalles: ¿murió la cuñada de Luis XIV a manos de un amante celoso?

La princesa inglesa Enriqueta murió cuando era muy joven tras tomar una taza de café: los rumores decían que había sido asesinada por pedido del amante de su marido.

En la brillante corte del Rey Sol, Luis XIV de Francia, nadie brillaba más que el único hermano del monarca solar, Monsieur Felipe, duque de Orleáns (1643-1702). Su magnánimo hermano aprendió a mantenerlo alejado de su vista desde que la madre, Ana de España, trató y educó a Felipe como a una niña, incluso vistiéndolo y peinándolo como tal, para que no le hiciera sombra a su hermano mayor.

Al crecer, Monsieur, frèreunique du roi pululaba por los pasillos del regio palacio exquisitamente perfumado, completamente cubierto de joyas, maquillado, manicurado y ricamente vestido de sedas, encajes y lazos de corte femenino. Según el doctor Galippe, el príncipe, sin pudores, “se entregaba a orgías crapulosas, y principalmente a vicios infames”. 

La segunda esposa de Monsieur, Madame Liselotte, que dejó una serie de más de 6.000 cartas describiendo la vida en Versalles, dijo de su marido: «Tiene la cara alargada y estrecha, nariz grande, boca pequeña, dientes desgastados, sus maneras son más femeninas que masculinas y no le interesan ni los caballos ni la caza, pero sí las apuestas, las recepciones, la buena comida, bailar y vestirse; en una palabra, todo lo que nos gusta a las mujeres. Mientras el Rey ama cazar, la música, la danza clásica y el teatro, mi marido sólo se interesa por la decoración y las mascaradas. Al Rey le encanta ser galante con las mujeres, sin embargo, no creo que mi marido se haya enamorado nunca«.

Felipe de Orleáns, hermano de Luis XIV

El palacio real de Saint-Cloud, hogar de Felipe, a unos kilómetros de Versalles, era escenario de las fiestas más fastuosas y locas de la época. Relata Alejandra Vallejo-Najera que Felipe «adora que se hable de él, pero en la Francia de Luis XIV este sueño sólo puede conseguirse siendo más extravagante y atrevido que el mismo rey, su competidor. En consecuencia, sus fiestas no tienen parangón; el glamour y los juegos prohibidos corren a la par; no hay excentricidad que se le resista; a su lado son bienvenidos psicópatas, gamberros, bebedores, parásitos sociales, jugadores, mujeres ligeras de cascos y de ropa…» Una pequeña corte de amantes masculinos seguía a sol y sombra al duque intentando ganar su favor.

El duque, que adoraba vestirse con trajes despampanantes y pasearse por los ricos salones de Versalles mandando besos a todos los hombres de buen ver con los que se cruzaba, tenía una pequeña corte de amantes masculinos que lo seguía a sol y a sombra intentando ganar su favor. Alejado de los asuntos de Estado, a Monsieur Felipe no le quedó otra ocupación más que hacerse cargo del Palacio de Versalles: Luis XIV confiaba en el exquisito gusto de su hermano y dejó en sus manos todos los aspectos concernientes al protocolo, la etiqueta, la decoración, la ambientación, el vestuario y la jardinería.

El duque de Saint-Simon afirma en sus memorias que Monsieur era un verdadero “doctor en etiqueta” y que Luis XIV le consultaba todo lo relacionado a cuestiones protocolarias y ceremoniales. Fue Monsieur la gran mente detrás del riguroso, teatral y milimetrado sistema protocolar que imperó en Versalles durante los reinados de Luis XIV, Luis XV y Luis XVI.

Enriqueta de Inglaterra, duquesa de Orleáns

En 1661 Monsieur contrajo matrimonio con su prima hermana, la princesa Enriqueta Ana (1644-1670), una de las hijas del ejecutado rey Carlos I de Inglaterra, un matrimonio orquestado y tremendamente desdichado. «Este matrimonio era un tanto pintoresco. Felipe tenía aficiones algo raras, hoy no lo serían tanto, pero ser gay en aquella época chocaba bastante», escribe el historiador Carlos Fisas.

«Fue obligado a casarse, pero no por ello abandonó a su amante Armand de Gramont, conde de Guiche, del que se dice que el día del matrimonio recibió un anillo de boda igual al de la princesa Enriqueta. De este extraño matrimonio nace la princesa María Luisa, y el padre, para celebrarlo, cambia de amante, que en esta ocasión es Felipe de Lorraine«

El nuevo amante no se cansaba de elogiar en público a su amado, a quien definía como “un ángel pintado”. Inseparables, Lorraine y Monsieur se perdían en la oscuridad de los pasillos de Versalles y en la espesura de los bosques que flanquean los jardines de Saint-Cloud; Lorraine asistía a las fiestas palaciegas junto a su amante con vestido, peluca y joyas femeninas y los franceses los veían continuamente «acariciarse la cara, la espalda y las rodillas con aspecto de felicidad», según un testigo. 

«Tomados de la mano con pendientes, pelucas y fuertemente maquillados se los ve pasear por Versalles, y una noche en un baile de gala el hermano del rey vestido de mujer baila un minueto con su amante. La princesa Enriqueta por su parte grita, se desespera, insulta, llora y organiza grandes peleas domésticas. Y como ello no es suficiente, se convierte en la amante del rey. Así, amante, primo hermano y cuñado son una misma persona».

El caballero Felipe de Lorraine

En 1670, harta de la vergüenza pública, Enriqueta convenció a Luis XIV de alejar de una vez por todas al caballero Lorraine de Felipe. Obediente, Luis XIV lo envió primero a Lyon, más tarde, en Castillo de If, y finalmente lo desterró a Roma con la amenaza de ejecución si volvía a Francia. Sin embargo, debido a las protestas y súplicas del duque hacia Luis XIV, el rey perdonó al caballero de Lorraine y le permitió volver. Enterado de la noticia, monsieur corrió ante el monarca, se arrojó a sus pies y los besó, emocionado.

Una mañana de 1671, Enriqueta cayó muerta en una terraza de su propio palacio después de tomar una taza de café que presuntamente había sido frotada con un veneno italiano. ¿Fue en verdad asesinada por Lorraine en venganza por haberlo exiliado? Aunque algunos historiadores aseguran que la princesa murió a causa de sus problemas hepáticos, la sombra del homicidio reposó durante mucho tiempo sobre el pérfido y celoso Lorraine.

El día que el Bazar de la Caridad ardió y el trágico final de la hermana de Sissi

El bazar de la caridad” («Le Bazar de la Charité” en su idioma original) es una serie francesa que ahora se emite en Netflix y está inspirada en un hecho real: el feroz incendio en el Bazar de la Charité en París en 1897, que se cobró la vida de decenas de jóvenes, entre ellas la hermana de la emperatriz Isabel de Austria, Sofía Carlota. Joven de vida complicada, esta princesa bávara estuvo destinada a ser reina de su país pero el capricho de su prometido la dejó a un lado. Casada por designios dinásticos con un príncipe que no la amaba, Sofía Carlota se volcó a la beneficencia, actividad que sellaría su trágico destino.

El 27 de enero de 1867, el reino de Baviera celebró a lo grande el compromiso del rey Luis II con su prima, la joven duquesa Sofía Carlota (1847-1897). La boda se planeó para el 12 de octubre del mismo año, pero para cuando ya estaba casi todo preparado para la gran ceremonia (entre ellos, la construcción de un carruaje real y la acuñación de monedas conmemorativas) de repente, sorprendentemente, Luis II canceló los planes apenas dos días antes.

Ante el estupor general, el desencanto de Sofía y la indignación de la familia de Ludovika, Luis II jamás volvió a pensar en casarse y nadie supo bien por qué. Un año más tarde, Sofía Carlota se casó con el príncipe Ferdinand de Orleáns, duque de Alençon y nieto del rey Luis Felipe de Francia. No se trataba, por supuesto, de un matrimonio por amor. Por el contrario, el compromiso fue acelerado por los padres de la duquesa, según se cuenta, porque ella había iniciado un romance con un fotógrafo llamado Edgar Hansftaengl.

sofia carlota 3

Los recién casados se instalaron en Londres, donde la familia real francesa vivía bajo la protección de la reina Victoria de Inglaterra. La flamante duquesa de Alençon comenzó a ser víctima de frecuentes períodos depresivos que se fueron agravando con el pasar de los años. Tuvo dos hijos, la princesa Luisa Victoria y el príncipe Emanuel, duque de Vendôme.

En busca de calmar el espíritu de su esposa, el duque de Alençon decidió mudarse a Palermo, a orillas del Mediterráneo, y luego en Merano. En esta última ciudad, Sofía Carlota se enamoró de su médico, Hans Glaser, con tanta pasión que quiso abadonar a su familia y fugarse con este hombre que le aliviaba sus dolores físicos y espirituales. Cuando el plan fue descubierto, a Alençon no le quedó más remedio que internar a su esposa en un hospital psiquiátrico. Sofía Carlota no salió de allí sino hasta dos años después. Sintiéndose recuperada, se dedicó a las obras de caridad y vivió casi todo el tiempo en un convento de París.

El Bazar de la Caridad antes de su inauguración.
Las llamas consumieron todo a su paso.

El 4 de mayo de 1897 Sofía Carlota presidía una gran feria de beneficencia, el “Bazar de la Charité”, pero durante la proyección de una película de los hermanos Lumiére una chispa provocó de inmediato un incendió. Murieron casi ciento cincuenta personas, carbonizadas y pisoteadas, entre las cuales se encontraban la duquesa. En lugar de huir, Sofía Carlota había decidido ayudar a escapar a algunas de las jóvenes que trabajaban allí y regresó varias veces al edificio hasta las llamas la alcanzaron y no pudo salir. Cuando recuperaron su cadáver, atrozmente mutilado, estaba tan quemado que sólo su dentista pudo identificarlo por la dentadura. La noticia llegó al otro día a la corte austrohúngara. La hermana, la emperatriz Sissi, destrozada por el dolor, solo atinó pudo murmurar: “La maldición crece…”

Búsqueda de restos y objetos de valor en las ruinas del bazar.
La zona donde estuvo emplazado el Bazar tras su incendio.

La princesa y la plebeya: las historias de las dos esposas del conde de París

La vida del fallecido Enrique de Orleáns navegó entre dos amores y una enemistad familiar que se extendió durante décadas. La primera asistió el funeral de su exmarido el 2 de febrero. La segunda, de 82 años, no puso estar presente al encontrase un estado de salud muy delicado.

Sigue leyendo «La princesa y la plebeya: las historias de las dos esposas del conde de París»

Como descendiente de Fernando VII, el nuevo conde de París tendría derecho al trono de España

Se trata de Jean de Orleáns, quien hasta ahora ha llevado el título de Duque de Vendome y es el flamante jefe de la Casa de Francia.

Sigue leyendo «Como descendiente de Fernando VII, el nuevo conde de París tendría derecho al trono de España»

Obituario | Enrique de Orleáns, descendiente y heredero del último rey de Francia (1934-2019)

La muerte del Conde de París coincide con el aniversario de la decapitación de Luis XVI, el 21 de enero de 1793. «El rey ha muerto, viva el rey», tuiteó el movimiento realista Action Française.

Sigue leyendo «Obituario | Enrique de Orleáns, descendiente y heredero del último rey de Francia (1934-2019)»