La ex princesa Mako y su esposo abandonaron Japón rumbo a su nuevo hogar en EEUU

La ex princesa Mako de Japón, ahora conocida como Mako Komuro, partió este domingo 14 de noviembre rumbo a los Estados Unidos para instalar su residencia en Nueva York junto a Kei Komuro, con quien contrajo matrimonio el 26 de octubre.

La pareja de recién casados salió desde el aeropuerto de Haneda, en Tokio, rumbo a Estados Unidos, donde planean comenzar una nueva vida en la ciudad de Nueva York. Se espera que allí Komuro desarrolle su carrera laboral como abogado en una firma norteamericana.

La hija de los príncipes herederos de Japón Akishino contrajo matrimonio en medio de la polémica por una supuesta disputa financiera que afectaba a la familia de Komuro, lo que acabó retrasando en varias ocasiones el enlace.

El fuerte revuelo mediático semanas antes de la boda provocó en la exprincesa un estrés postraumático y marcó el inicio de su matrimonio, afirmando durante la rueda de prensa conjunta tras en enlace que se había sentido «horrorizada y entristecida».

Mako se casó por lo civil, rompiendo la tradición por primera vez desde la posguerra y sin ceremonia formal en la Familia imperial. Además, renunció a la dotación de 150 millones de yenes (1,15 millones de euros) que se concede a las mujeres de la Familia Imperial al contraer matrimonio y abandonar la institución.

El pasado viernes, dos días antes de la partida de la pareja para comenzar una vida en común fuera de Japón, Komuro habría llegado a un posible acuerdo sobre la disputa financiera de su familia, según informan los medios locales.

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Revelan que el esposo de la exprincesa Mako no aprobó su examen de abogacía en Nueva York

Kei Komuro, el esposo de la ex princesa Mako de Japón, reprobó el examen de la abogacía de Nueva York, dijo el sábado una fuente cercana al asunto revelada por el periódico The Japan Times. La noticia llegó cinco días después de que Komuro y la hija del príncipe heredero japonés se casaran por civil en Tokio y ella perdiera su título imperial.

Se espera que Komuro, que planea comenzar una nueva vida con la sobrina del emperador Naruhito en Nueva York el próximo mes, vuelva a tomar el examen, posiblemente en febrero, según la fuente”, dijo el citado periódico. “El nombre de Komuro no se encontró en la última lista de aprobados publicada por el organizador del examen el viernes, días después de su matrimonio”.

Durante su extensa estadía en Estados Unidos, Kei Komuro (de 30 años) comenzó a trabajar como asistente en una firma legal en Nueva York después de graduarse de la facultad de Derecho de la Universidad de Fordham con un título de Juris Doctor en mayo. Dos meses después rindió el examen, que fue aprobado por 5.791 de las 9.227 personas que participaron.

Mako (ahora llamada Mako Komuro) y su flamante esposo se presentaron ante la prensa el martes, cuatro años desde que se hizo pública su relación, y leyeron una declaración en la que la ex princesa dijo que le había pedido a Komuro que adelantara sus planes de estudiar en el extranjero y “establecer una base (para vivir) en el extranjero”.

La ex princesa, a la que le diagnosticaron un trastorno de estrés postraumático complejo causado por lo que describió como “abuso psicológico” se dijo “horrorizada, asustada y entristecida por el hecho de que la información falsa se haya tomado como un hecho y que se hayan difundido historias infundadas” durante su compromiso, anunciado en 2017.

La hija mayor del príncipe Akishino perdió su estatus real ya que la Ley de la Casa Imperial estipula que una mujer miembro de la familia imperial debe abandonar su título si se casa con un plebeyo. La pareja, que actualmente se aloja en un condominio en Tokio, visitó un centro de licencias de conducir el jueves, y podría instalarse en un pequeño departamento en Nueva York, donde esperan iniciar una vida de personas corrientes alejadas de la vista pública.

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La ex princesa Mako vivirá en un apartamento de una habitación en Nueva York

La ex princesa Mako de Japón, ahora señora Mako Komuro, y su flamante esposo Kei Komuro se están preparando para abandonar el país asiático y, según diversos informes, instalarse en un apartamento de una habitación en la ciudad de Nueva York. después de que ella renunció a su título real y dejó la propiedad imperial de su familia en Tokio.

Mako, que anteriormente vivía en la residencia imperial de Akasaka en Tokio, y su nuevo esposo planean alquilar un apartamento de una habitación que ellos mismos financiarían, según informa la emisora ​​japonesa NHK. El costo del alquiler de un apartamento de una habitación en los vecindarios más buscados de Nueva York, como West Village en el bajo Manhattan, varía entre los US$ 3.000 y 11.000 por mes.

La ex princesa Mako, de 30 años, hija mayor del príncipe heredero Fumihito y sobrina del emperador Naruhito, se casó en Tokio con su novio de la universidad, un plebeyo, en Tokio después de un compromiso de cuatro años. Las estrictas leyes de sucesión de Japón prohíben a las mujeres ascender al Trono del Crisantemo y las obligan a renunciar a sus títulos si se casan con plebeyos, por lo cual Mako perdió su título de princesa.

La pareja se instaló en un apartamento de Tokio antes de mudarse a Nueva York, donde Komuro trabaja como abogado en el bufete con sede en Nueva Jersey, el Lowenstein Sandler LLP.

Considerando la controversia que desató la disputa financiera de la familia de su esposo, la princesa Mako renunció a la suma de 1,3 millones de dólares que tradicionalmente se entrega a las princesas que abandonan la familia imperial, para mantener un estilo de vida acorde y digno. Mako, que tiene una maestría en estudios de museos de arte, no anunció sus planes pero se espera que encuentre un trabajo en Nueva York.

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La partida de la princesa Mako, señal de alarma para la menguante monarquía de Japón

La muy esperada boda de la princesa Mako y Kei Komuro, tras cuatro años de un polémico compromiso, significó para la monarquía más antigua del mundo la pérdida de un miembro, lo que redujo a la familia real a solo 12 mujeres y 5 hombres encargados de llevar a cabo los deberes oficiales y perpetuar el linaje.

Había 67 miembros de la familia real de Japón después de la Segunda Guerra Mundial, pero actualmente se compone del emperador Naruhito y la emperatriz Masako, quienes solo tienen una hija, la princesa Aiko. Se completa con el príncipe heredero Fumihito, padre de Mako, su esposa la princesa Kiko y su único hijo varón, el príncipe Hisahito, el único hombre nacido en los últimos 60 años y el único de su generación, en cuya persona recae la tarea de perpetuar el linaje imperial. El tercero en la línea sucesoria es el príncipe Hitachi, de 83 años, que no tuvo descendencia, mientras que el anterior emperador, Akihito, abdicó en 2019 y se retiró de la vida oficial con el título de “emérito”.

Los expertos temen que, pese a la escasez de miembros trabajadores de la familia imperial, los sucesivos gobierno conservadores se muestren decididos a mantener las tradiciones incluso si eso significa el fin de la monarquía. Según la historia oficial, el linaje imperial se originó en la diosa del sol Amaterasu, hace 2.600 años, y hasta el momento han reinado 126 emperadores.

La princesa Mako, de 30 años, hija del príncipe heredero y sobrina del emperador Naruhito, perdió su título imperial y su lugar entre los miembros trabajadores de la familia imperial tras su boda civil este 26 de octubre. La princesa tuvo que dejar, además, los cargos de patrocinio que había dirigido, aumentando aún más la carga laboral a la menguante y envejecida familia imperial.

Es una desviación radical de lo que se espera de las mujeres de la familia imperial”, opinó Shihoko Goto, subdirectora de Geoeconomía del Wilson Center, un grupo de expertos con sede en Washington y especialista en asuntos asiáticos. La princesa Mako, dijo “se sacrifica y se desarraiga de la comodidad, la seguridad y los privilegios de su vida para seguir su propio camino”.

La boda de la princesa Mako aumentó destacado los llamamientos para permitir que las mujeres formen parte de la línea de sucesión al Trono del Crisantemo, como una forma de apuntalar la monarquía hereditaria continua más antigua del mundo y de alinearla con las ideas más modernas sobre la igualdad de género.

Irónicamente, la familia imperial no puede hacer nada al respecto. El papel de la monarquía, incluida su línea de sucesión, se rige por la ley japonesa. En las últimas dos décadas, varios altos funcionarios políticos han considerado en vano cambiar las reglas”, opinó el periódico The Japan Times.

Pese pese a las reticencia de los gobiernos y del conservador panel de expertos que lo asesora, esta una idea abrumadoramente popular, según una encuesta de Kyodo News realizada en marzo y abril. De los encuestados, el 85% dijo que estaba a favor de una emperatriz reinante, y casi la misma cantidad (el 79%) dijo que apoyaría dejar que las princesas transmitan sus derechos al trono a sus propios hijos.

“El matrimonio de la princesa Mako es una señal de advertencia”

En 2006, la legislación propuesta para permitir que las princesas fueran incluidas en la línea sucesoria fue archivada después del nacimiento del príncipe Hisahito. En 2012, el entonces primer ministro Yoshihiko Noda consideró permitir que las princesas crearan sus propias ramas imperiales y mantuvieran su estatus cuando se casaran, una iniciativa que se estancó cuando Shinzo Abe llegó al poder.

Más recientemente, el ex primer ministro Yoshihide Suga creó un panel de expertos para investigar el asunto y buscar salidas apropiadas a la disminución de la monarquía, pero los debates se agotaron cuando Suga no se presentó a las elecciones de liderazgo del partido gobernante. Su sucesor, el primer ministro Fumio Kishida, se opone a tajantemente a que las mujeres asciendan al trono, pero cree que podrían adoptarse descendientes de antiguos emperadores como solución.

Si bien el número de miembros de la realeza disminuyó, este año les costó a los contribuyentes japoneses 25 mil millones de yenes (US$ 219 millones) en alimentos, educación, gastos personales y los salarios de 1.080 empleados, incluidos choferes, jardineros y archiveros de registros imperiales. En comparación, la familia real británica incurrió en gastos de alrededor de £ 50 millones (US$ 69 millones) en 2019-20.

Considerando la controversia que desató la disputa financiera de la familia de su esposo, la princesa Mako renunció a la suma de 1,3 millones de dólares que tradicionalmente se entrega a las princesas que abandonan la familia imperial, para mantener un estilo de vida acorde y digno. Después de la boda, los recién casados ​​planean vivir en los Estados Unidos, sin apoyo financiero de la familia imperial o del gobierno japonés. Komuro consiguió un trabajo en un bufete de abogados de Manhattan, mientras que la princesa Mako, que tiene una maestría en estudios de museos de arte, no anunció sus planes.

Kenneth Ruoff, profesor de historia japonesa moderna en la Universidad Estatal de Portland, dijo: “El matrimonio de la princesa Mako es una señal de advertencia”, lo que indica que el sistema imperial de Japón podría enfrentar una crisis en el futuro. A pesar de un número cada vez menor de miembros de la familia imperial, el matrimonio de la princesa Mako señaló el hecho de que otros miembros de la familia imperial, incluidos los herederos varones del trono, podrían seguir una vida basada en su elección personal y dejar el palacio en el futuro, según Ruoff.

Actualmente, el príncipe Hisahito, que ocupa el segundo lugar en la línea de sucesión al trono, es el único heredero de su generación, ya que la Ley de la Casa Imperial de 1947 limita la sucesión a los hombre descendientes de emperadores: Todos estarán conteniendo la respiración, esperando a ver si el príncipe Hisahito puede encontrar una esposa y tener un hijo”, dijo Ruoff, describiéndolo como “una carga increíble sobre los hombros del príncipe”. El experto alertó que el príncipe Hisahito podría decidir en el futuro que no quiere tener nada que ver con los asuntos imperiales y que tal vez desee irse a otro país. “Eso sería una crisis” para la monarquía, agregó.

“Los miembros de la familia imperial, incluida la princesa Mako, se encuentran en una posición en la que no pueden responder fácilmente a la difamación por sí mismos”, ya que se han sacrificado a expensas de su privacidad y libertad, ddijo Hideya Kawanishi, profesor asociado de la Escuela de Graduados de Humanidades de la Universidad de Nagoya, experto en asuntos imperiales. “El matrimonio de la princesa Mako reveló la cuestión muy importante sobre los deseos y las elecciones personales de los miembros de la familia imperial en la que no habíamos pensado lo suficiente antes. El hecho de que el tema saliera a la luz en el caso de la princesa nos dice que debemos pensar seriamente en el sistema imperial de Japón”.

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Mako de Japón y Kei Komuro se casaron tras cuatro años de tensa espera

La princesa Mako de Japón se casó este martes (26 de octubre) con su novio plebeyo Kei Komuro, anunció la Casa Imperial nipona, luego de años de controversia sobre una disputa financiera que involucró a su madre y que llevó a la pareja a renunciar a las ceremonias tradicionales asociadas con un matrimonio real.

La Agencia de la Casa Imperial presentó documentación legal para inscribir en una registro civil de Tokio el matrimonio de la pareja en su nombre, cuatro años desde que se hizo pública su relación. Este mismo martes, los recién casados brindarán algunos comentarios escritos a los medios de comunicación.

Aunque estaba pactada una conferencia de prensa conjunta, esta se reemplazó por respuestas escritas debido a que la princesa Mako, que sufre una condición de salud mental después de su estresante compromiso, “siente una fuerte sensación de ansiedad” al imaginar tener que responder preguntas verbalmente, dijo la Casa Imperial.

Mako, hija mayor del príncipe heredero Fumihito y sobrina del emperador Naruhito, perdió su título de princesa se convirtió en la Señora Mako Komuro al registrar su matrimonio. La Ley de la Casa Imperial estipula que una mujer imperial debe abandonar su título si se casa con un plebeyo. La agencia registrará oficialmente su partida en el registro de linaje imperial el miércoles.

Emotivo adiós a la casa familiar

La princesa, que dejó la residencia imperial de su familia el martes por la mañana, se hospedará en un condominio en Tokio mientras se prepara para mudarse a Nueva York, donde Komuro trabaja en un bufete de abogados.

Con un vestido verde claro y un ramo de flores en la mano, la princesa Mako se inclinó varias veces ante sus padres, el príncipe heredero y la princesa heredera Kiko, y su hermana menor, la princesa Kako, cuando dejó la residencia imperial Tokio alrededor de las 10 de la mañana

Las hermanas se abrazaron antes de que la princesa Mako se subiera a un automóvil y se fuera a un hotel de Tokio para enfrentarse a la prensa con su esposo, mientras su familia seguía saludando a la princesa hasta que se perdió de vista. Unos 10 funcionarios de la agencia también la despidieron.

Dado que los miembros de la familia imperial japonesa no tienen pasaportes, la princesa debe solicitar el suyo como ciudadana común y se espera que se viaje a Estados Unidos en noviembre.

A la luz de la controversia sobre el matrimonio, originada por una disputa monetaria aún no resuelta en la familia Komuro, no se llevaron a cabo una serie de ceremonias tradicionales asociadas con las bodas de miembros imperiales.

Si bien las mujeres miembros de la familia real tradicionalmente reciben un pago global de hasta 150 millones de yenes (US$ 1,3 millones) extraídos de las arcas fiscales del país al dejar la Familia Imperial, la princesa Mako rechazó el pago.

Estas decisiones sin precedentes se produjeron mientras cuando el príncipe heredero Fumihito mantiene la opinión de que muchos japoneses siguen sin estar convencidos del matrimonio y, por lo tanto, no se pueden realizar las ceremonias tradicionales, según la Casa Imperial.

El matrimonio de la pareja ha sido objeto de un intenso escrutinio público, ya que hasta ahora Komuro no logró convencer a una parte de la población japonesa de cómo su familia resolvería la disputa de más de 4 millones de yenes, que incluye el dinero gastado en su educación.

Con las revistas sensacionalistas y los programas de televisión obsesionados con el tema, la pareja y sus familias fueron objeto de constantes críticas en las redes sociales. Frente a esto, princesa Mako ha sido diagnosticada con un trastorno de estrés postraumático complejo causado por lo que describió como abuso psicológico.

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La princesa Mako de Japón se preparan para una boda imperial atípica y traumática

Los preparativos para la boda de la princesa Mako, sobrina del emperador Naruhito de Japón, están llegando a su fin. El futuro consorte, el burgués y abogado Kei Komuro, se dirigió a la residencia de Mako, en el distrito de Akasaka, en el centro de la capital, en las primeras horas del domingo durante una visita que duró siete horas, para ultimar los detalles.

El matrimonio se anunció inicialmente en noviembre de 2017, pero unos meses después los medios japoneses informaron sobre las dificultades financieras de la familia del prometido y los dudosos préstamos obtenidos por la madre de Komuro.

En abril de este año, el propio Komuro, que recibirá el resultado de su examen de abogacía en Estados Unidos a mediados de diciembre, se comprometió a devolver personalmente la suma de dinero.

Komuro, de la misma edad que Mako, había salido de Japón en agosto de 2018 rumbo a Nueva York para estudiar derecho en la Universidad de Fordham, y los dos jóvenes se volvieron a encontrar por primera vez en más de tres años el pasado 18 de octubre.

La boda entre la princesa Mako -quien el sábado cumplió 30 años- y su excompañero de la universidad, será registrada en la alcaldía de Tokio el martes por la mañana, donde no está prevista una ceremonia solemne, y por la tarde la pareja brindará una conferencia de prensa.

La agencia de la Casa Imperial reveló hace tres semanas que la princesa sufre de estrés post-traumático por los comentarios ofensivos recibidos en diversas plataformas en el curso de los últimos años. Tras la boda, Mako dejará la residencia imperial de Tokio, perderá su título de princesa y se mudará con su esposo a Estados Unidos.

Según las normas del trono del Crisantemo -la monarquía hereditaria más antigua del mundo que no sufrió interrupciones-, las mujeres son excluidas de la línea de sucesión y si se casan con un burgués pierden la relación de pertenencia a la casa imperial. De esta forma, el 26 de octubre Su Alteza Imperial se convertirá en la Señora Mako Komuro.

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Horas antes de su boda, la princesa Mako se despidió de sus abuelos, los emperadores Akihito y Michiko

La princesa Mako de Japón mantuvo un emotivo encuentro con sus abuelos, los emperadores eméritos Akishino y Michiko, en la víspera de su boda con Kei Komuro. La princesa, de 30 años, se casará el 26 de octubre y se irá a vivir a Nueva York -Estados Unidos-.

La reunión, de una hora de duración, tuvo lugar en el Palacio Imperial Sento, la residencia de los exmonarcas en Tokio, en lo que es el último acto de Mako como princesa antes de perder su título imperial y sus obligaciones oficiales dentro de la monarquía japonesa.

La princesa Mako, hija del príncipe heredero Akishino y sobrina del emperador Naruhito, se casará civilmente en Tokio pero renunciará a los ritos tradicionales y no aceptará la asignación que suele concederse a las mujeres de la casa imperial que se casan con plebeyos.

Pero la unión no se iniciará en las mejores circunstancias, ya que la agencia precisó a los periodistas que la princesa sufría un trastorno de estrés postraumático debido a la gran cobertura mediática que la rodeaba a ella y a su familia. Mako soportó años de críticas y dilaciones sobre la propuesta de matrimonio de Kei Komuro, de 29 años.

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La princesa Mako de Japón cumple 30 años en vísperas de su tumultuoso casamiento

La princesa Mako de Japón, sobrina del emperador Naruhito, cumplió 30 años este 23 de octubre, tres días antes de casarse con su compañero de estudios Kei Komuro, también de 30 años.

Tras años de controversia, la princesa se casará pero renunciará a los ritos tradicionales y no aceptará la asignación que suele concederse a las mujeres de la casa imperial que se casan con plebeyos. Además, dejará de ser parte de la familia imperial y perderá su título de princesa imperial.

Las ceremonias y eventos que generalmente acompañan al matrimonio de los miembros femeninos de la Familia Imperial no se llevarán a cabo, y un asistente comentó que la princesa se estaba “preparando en silencio para su matrimonio”. Estos días, Mako visitó al emperador Naruhito y a la emperatriz Masako en el Palacio Imperial en un encuentro que duró aproximadamente 1 hora y 10 minutos. La princesa Aiko, la hija del emperador y la emperatriz, se unió a ellos a la mitad, “creando una atmósfera agradable”, dijo el periódico The Mainichi.

En la mañana del 26 de octubre, la princesa Mako presentará su registro de matrimonio a través de un miembro de la Agencia de la Casa Imperial. Saldrá de Akasaka Estate en el distrito de Minato de Tokio, y por la tarde dará una conferencia de prensa junto con Komuro. Al día siguiente el retiro de la princesa de la Familia Imperial será asentado oficialmente en el registro de la Familia Imperial, o «kotofu«.

La asistencia de la princesa Mako a los eventos de este año ha disminuido debido a la pandemia de coronavirus, como fue el caso el año pasado. Sin embargo, sí participó en algunos, como la selección del premio del presidente en la Exposición de Kogei Tradicional de Japón patrocinada por la Asociación de Kogei de Japón, cuya presidencia ocupa, y escuchó explicaciones en video. Kogei se refiere a varias categorías de artesanías tradicionales japonesas.

La princesa también se desempeña como presidenta honoraria de la Asociación de Tenis de Japón y observó los partidos de tenis olímpicos y paralímpicos televisados, pero la Agencia de la Casa Imperial informó que ella renunciará a ambos cargos el 26 de octubre. Su hermana menor, la princesa Kako, asumirá el cargo de presidenta honoraria de la Asociación de Tenis de Japón.

La princesa Mako fue diagnosticada anteriormente con un trastorno de estrés postraumático complejo (C-PTSD) luego de una calumnia pública luego de que se comprometiera extraoficialmente con Komuro en 2017. Con respecto a su condición física reciente a medida que se acerca su matrimonio, un asistente dijo: “No hay nada en particular para anunciar”.

Monarquias.com / The Mainichi / Ashashi

La princesa Mako oró en solitario en los santuarios imperiales días antes de su boda

La princesa Mako de Japón visitó el martes (19 de octubre) los santuarios dedicados a los antepasados de la familia imperial para ofrecer oraciones en privado antes de su matrimonio con Kei Komuro, largamente golpeado por la controversia. La pareja se casará el próximo 26 de octubre después de cuatro años de compromiso.

La princesa Mako, sobrina del emperador Naruhito, visitó los Tres Santuarios del Palacio Imperial de Tokio para compensar la cancelación de las tradicionales ceremonias nupciales. Esto se debió a la inquietud pública que causó la disputa financiera que involucró a la madre de Kei Komuro.

Las ceremonias tradicionales asociadas con las bodas de los miembros de la familia imperial incluyen un rito en el Kashikodokoro, el santuario más sagrado, dedicado a la diosa del sol sintoísta Amaterasu, que según la leyenda es antepasada de los emperadores.

La princesa de 29 años -hija del príncipe heredero Akishino y sobrina del emperador Naruhito- se inclinó una vez después de pasar por una puerta que conduce a los santuarios. Ofreció oraciones desde el patio, en lugar de celebrar un rito dentro del santuario con el atuendo tradicional, informó el Japan Times.

La princesa se casará civilmente. Las ceremonias canceladas también incluyen el Choken no Gi”, una reunión oficial con el emperador y su esposa, la emperatriz Masako, antes del matrimonio programado para el 26 de octubre, además de la ceremonia de compromiso entre las familias de los novios, el “Nosai no Gi”.

En lugar de los ritos, la princesa se reunirá informalmente con el emperador Naruhito y la emperatriz Masako en el Palacio Imperial el viernes, así como con sus abuelos, el emperador Akihito (quien abdicó en 2019) y la emperatriz emérita Michiko, el el día antes de su matrimonio, según informó la Casa Imperial.

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Al cumplir 87 años, la emperatriz Michiko de Japón expresó su tristeza por la princesa Mako

La emperatriz emérita Michiko de Japón, madre del emperador Naruhito, dijo que extrañará mucho a su nieta mayor, la princesa Mako, quien el próximo 26 de octubre se casará con Kei Komuro y se irá a vivir a Estados Unidos.

La princesa Mako siempre ha sido muy querida por ambos, el emperador y la emperatriz emérita (Akihito y Michiko), así que lamentarán profundamente tener que despedirse de ella por su partida de la Familia Imperial el próximo día 26 de este mes”, publicó en un comunicado la Agencia de la Casa Imperial.

Con motivo de su cumpleaños 87, este 20 de octubre, la ex emperatriz también expresó en un comunicado sus pensamientos sobre las áreas que fueron devastadas por el terremoto y tsunami de marzo de 2011 en el noreste de Japón y la posterior crisis nuclear de Fukushima, ya que este año marcó el décimo aniversario del desastre.

Mientras tanto, la consorte del emperador Akihito expresó su simpatía por las personas que se vieron afectadas por las fuertes lluvias que azotaron amplias áreas de Japón este verano y desencadenaron un deslizamiento de tierra fatal en Atami.

Según el comunicado imperial, aunque la ex emperatriz se sometió con éxito a cirugías de cataratas y cáncer de mama en 2019, sufrió de fiebres leves con frecuencia desde mayo del año pasado. Si bien también se quejó de rigidez en los dedos, posiblemente un efecto del tratamiento hormonal después de su cirugía de cáncer de mama, todavía puede tocar el piano, según la agencia.

La ex emperatriz mantiene su rutina diaria de leer en voz alta un libro por la mañana después del desayuno con el ex emperador Akihito, quien dejó el trono del crisantemo el 30 de abril de 2019. El ex emperador se convirtió en el primer monarca japonés en abdicar en aproximadamente dos siglos, poniendo fin a la Era Heisei de 30 años. Su hijo mayor, el emperador Naruhito, de 61 años, ascendió posteriormente al trono.

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La disputa financiera del prometido de la princesa Mako está lejos de solucionarse

La disputa financiera que envolvió a la madre de Kei Komuro, prometido de la princesa Mako de Japón, aún no se ha solucionado y la salida a ese dilema parece estar lejos. El problema de la familia Komuro impactó a la sociedad japonesa y provocó una tormenta en la historia de amor de la princesa y su futuro esposo.

Después de que se conociera la noticia de que la princesa Mako y Kei Komuro se casarán el 26 de octubre, el ex novio de la madre de Kei emitió un comunicado a través de su representante el 10 de octubre diciendo que no hubo avances en las conversaciones para resolver una disputa financiera con su expareja.

El hombre reclama desde hace años a la madre de Komuro que le devuelva el dinero que le prestó mientras los dos estaban juntos, lo que desprestigió al prometido de la princesa. Este problema, que despertó la desaprobación de los japoneses a su matrimonio llevó a que Mako renunciara a su dote estatal y optara por una boda civil, alejada de los rituales imperiales.

En abril, Kei Komuro publicó un documento para explicar la historia de la disputa financiera y propuso que le pagaría el dinero del acuerdo al hombre. El ex prometido respondió a la propuesta y dijo que “podría negociarlo a través de mi representante”, pero más tarde pidió a Kayo, que padece problemas de salud, que hablara con él directamente, pero ella no se encontraba bien y no hubo encuentro.

El hombre dijo que no recibió detalles de Komuro sobre un posible acuerdo financiero: “Le estoy pidiendo a Kei que me diga lo que está pensando, pero aún no me lo dijo. Quiero saber qué tiene en mente Kei, quien publicó el documento en abril, al hacer su propuesta”.

Con respecto a la mala salud de Kayo y el reciente anuncio de que la princesa Mako ha desarrollado un trastorno de estrés postraumático debido a la controversia, el hombre dijo: “Siento una gran responsabilidad y lo siento de verdad desde el fondo de mi corazón”.

“Tenía la intención de esperar hasta que Kayo se recuperara, pero no puedo ignorar los sentimientos de Kei, quien se va a casar pronto. Estoy tratando de pensar mucho para averiguar qué debo hacer”, agregó.

Kayo Komuro y su ex pareja, cuyo nombre no trascendió, se comprometieron entre 2010 y 2012. La familia de Komuro recibió más de 4 millones de yenes (US$ 35.488) de él en gastos de manutención durante ese tiempo. Si bien en 2019 dijo que “no tenía la intención” de recuperar ese dinero y que “el problema ya estaba resuelto”, ahora espera recuperar ese dinero.

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Video: Mako de Japón visitó las tumbas imperiales para informar de su boda a sus antepasados

La princesa Mako de Japón, que se casará pronto con el abogado Kei Komuro, visitó este martes (12 de octubre) los mausoleos de sus bisabuelos, el emperador Hirohito y la emperatriz Nagako, para informar a sus espíritus sobre su próxima boda.

El emperador Hirohito (fallecido en 1989) y Nagako (2000), quienes recibieron los nombres póstumos de Showa y Kojun, están sepultados en el Cementerio Imperial de Musashino, en el distrito Hachioji de Tokio.

Con un vestido formal de color gris y una mascarilla, la princesa de 29 años llevó una ofrenda de tres ramas tamagushi sagradas e hizo una reverencia frente a ambos mausoleos bajo la lluvia, informó la agencia de noticias japonesa Jiji Pres.

El próximo 26 de octubre, la princesa Mako contraerá matrimonio con Komuro, de 30 años, perderá su estatus como miembro de la Familia Imperial y además ha renunciado a recibir la dote estatal que se entrega a las princesas que abandonan el palacio. Más tarde la pareja ofrecerá una rueda de prensa.

Debido a la preocupación pública por la disputa financiera de la familia Komuro, que llevó a muchos japoneses a oponerse al matrimonio, la Casa Imperial dijo que las ceremonias tradicionales asociadas con las bodas de los miembros de la familia imperial no se llevarían a cabo. Los ritos incluyen la ceremonia de compromiso oficial llamada “Nosai no Gi” y el “Choken no Gi”, una reunión oficial con el emperador y la emperatriz antes del matrimonio.

Después de registrar su matrimonio ante una oficina pública de Tokio, la princesa pronunciará rezos en los Tres Santuarios del Palacio Imperial y se reunirá a solas con sus tíos, el emperador Naruhito y la emperatriz Masako. La princesa también planea reunirse con sus abuelos, el emperador emérito Akihito y la emperatriz emérita Michiko, antes del matrimonio.

La agencia también reveló que la princesa Mako, hija mayor del príncipe heredero Akishino y la princesa heredera Kiko, ha sido diagnosticada con un trastorno de estrés postraumático complejo causado por lo que describió como abuso psicológico que recibieron su prometido y sus familias.

Monarquias.com / The Japan Times / Jiji Press

FACT CHECK: qué es la dote estatal a la que renunció la princesa Mako de Japón

Según se ha informado oficialmente, la princesa Mako, la hija mayor del príncipe heredero de Japón, rechazó una asignación global que el Estado nipón debía pagarle al contraer matrimonio con el abogado Kei Komuro. La boda está anunciada para el 26 de octubre, pero se llevará a cabo sin los rituales imperiales de precepto por decisión de la novia.

La Ley de la Casa Imperial, establecida durante el reinado del emperador Hirohito, estipula: “En el caso de que una mujer de la Familia Imperial se case con una persona que no sea el Emperador o un miembro de la Familia Imperial, perderá el estatus de miembro de la Familia Imperial”.

La ley agrega: “Si una mujer miembro de la Familia Imperial se casa con un plebeyo y abandona el hogar, la suma global se paga con cargo a las arcas del estado según las estipulaciones de la Ley de Finanzas de la Casa Imperial. Tiene la intención de permitir que el ex miembro de la familia dedique los fondos a “mantener su dignidad” incluso después de dejar la corte.

¿A cuánto asciende el pago de una suma global?

La cantidad exacta se fija en el Consejo de Economía de la Casa Imperial, con un límite determinado. De acuerdo con la Ley de Finanzas de la Casa Imperial y otras reglas, la princesa Mako, de 29 años, debía recibir 152,5 millones de yenes (alrededor de $ 1,39 millones), la misma cantidad ofrecida a la ex princesa Sayako, hija del emperador Akihito, cuando se casó en 2005 con el funcionario público Yoshiki Kuroda.

Cuando la ex princesa Noriko, segunda hija del difunto príncipe Takamado, se casó en 2014, el pago de la suma global tenía un tope de 106,75 millones de yenes (unos 970.000 dólares). Este también fue el caso de su hermana menor, la ex princesa Ayako, quien se casó en 2018.

La diferencia entre las sumas se debe a su diferente estatus: Sayako Kuroda y la princesa Mako son hija y nieta del emperador, respectivamente, y por lo tanto se titulan “Naishinno” (Princesa imperial) en japonés, mientras que Noriko Senge y Ayako Moriya son bisnietas del emperador Taisho, por lo que se la conoce como “Jo-o” (Princesa).

¿Reciben las princesas la cantidad total de la dote?

Las princesas Sayako, Niriko y Ayako recibieron las cantidades completas, aunque un alto funcionario de la Agencia de la Casa Imperial había señalado que la suma “podría diferir entre la hija y la nieta del (ex) emperador” Akihito. Cuando las dos hijas del príncipe Mikasa se casaron, cada una recibió el 90% de la cantidad limitada. La hija mayor, ahora de 77 años, y la hija menor, de 69, son nietas del emperador Taisho. El príncipe Mikasa falleció a los 100 años en 2016.

¿Por qué la princesa Mako rechazó el pago?

La princesa Mako renunció a la suma global a la que tenía derecho atenta al volumen nada despreciable de opinión pública crítica y negativa hacia su compromiso matrimonial con Komuro, cuya madre protagonizó una disputa financiera con su expareja que ocupó las primeras planas de los medios nacionales durante más de dos años.

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Nuevo primer ministro de Japón apoya la adopción de príncipes para salvar a la monarquía

El parlamento de Japón eligió este lunes (4 de octubre) al moderado Fumio Kishida como 101º primer ministro del país asiático. Kishida, descendiente de una familia de políticos de Hiroshima, obtuvo la mayoría de los votos en las dos cámaras legislativas y se presentó ante el emperador Naruhito en una ceremonia en el Palacio de Tokio para formalizar su investidura.

Según analiza hoy la prensa japonesa, el nuevo gobernante “se enfrentará a la urgente tarea de garantizar una sucesión imperial estable” después de que el número de miembros de la familia imperial menguara de forma preocupante. El futuro matrimonio de la princesa Mako con un plebeyo significará que la familia imperial disminuirá a 17 miembros trabajadores.

Debemos continuar las discusiones mientras nos aseguramos de que se lleven a cabo en un ambiente tranquilo”, dijo el viernes el secretario jefe del gabinete, Katsunobu Kato al ser consultado sobre si el nuevo gobierno consideraría opciones sin cambiar las tradiciones imperiales.

El nuevo primer ministro declaró su oposición a permitir que los descendientes de las princesas asciendan al Trono del Crisantemo durante su campaña por el liderazgo del gobernante Partido Liberal Democrático.

El conservador primer ministro respalda sin embargo el sistema actual de permitir que solo los descendientes masculinos de la línea paterna de la familia asciendan al trono y pidió considerar medidas como restaurar el estatus de familia imperial de aquellos que dejaron a la familia poco después del final de la Segunda Guerra Mundial.

Esta salida, discutida por un panel de expertos convocados por el gobierno anterior, implicaría que miembros varones de la familia imperial, como el príncipe Hitachi (tío del emperador, de 85 años) adopte a varones descendientes de ramas imperiales cuyos títulos fueron eliminados después de la Segunda Guerra Mundial por la nueva Ley de la Casa Imperia l(1947)

Se espera que Kishida mantenga esta posición, ya que se cree que su gobierno está fuertemente influenciado por miembros conservadores del PLD como el ex primer ministro Shinzo Abe. Kishida nombró a Sanae Takaichi, quien también se opone a los emperadores matrilineales, como jefa de política del PLD”, dijo el Japan Times.

“Es importante mantener un cierto número de miembros de la familia imperial”, declaró un alto funcionario del gobierno, que enfatizó que mantener una línea patrilineal (es decir, de una sucesión transmitida de varón a varón) es crucial y dijo que “los linajes son importantes” para Japón.

El Japan Times dijo que “está previsto que el panel de expertos reanude las deliberaciones” bajo el gobierno de Kishida y “se espera que se den pasos concretos”. “Es probable que la administración de Kishida aborde el tema con sensibilidad, ya que cualquier solución requiere comprensión pública y un amplio apoyo tanto del bloque gobernante como de la oposición”, definió el periódico.

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Victima de estrés postraumático, la princesa Mako de Japón fijó su boda civil para finales de octubre

La princesa Mako, hija del príncipe heredero y sobrina del emperador de Japón, fijó el 26 de octubre como fecha de su boda con Kei Komuro, tras años de controversia. La princesa renunciará a los ritos tradicionales prescriptas para las bodas imperiales y no aceptará la asignación que suele concederse a las mujeres de la casa imperial que se casan con plebeyos.

La boda, que constará de una notificación ante un registro civil, no se celebrará en las mejores circunstancias, ya que la agencia de la Casa Imperial informó a los periodistas que la princesa Mako, de 29 años, sufría un trastorno de estrés postraumático debido a la gran cobertura mediática que la rodeaba a ella y a su familia.

Takaharu Kachi, asistente de la familia del príncipe heredero Akishino, dijo en una conferencia de prensa que la princesa “ha estado lidiando con un trastorno de estrés postraumático complejo (TEPT) debido a la amplia cobertura mediática sobre ella y Komuro”. Una persona sufre de trastorno de estrés postraumático complejo cuando sufre el mismo incidente traumático durante un largo período de tiempo.

Mako y Komuro se conocieron en 2012 mientras estudiaban en la International Christian University en Tokio. Anunciaron su compromiso en 2017 y planeaban casarse en 2018, pero su matrimonio se pospuso luego de una serie de informes de que la madre del joven estaba involucrada en una disputa financiera con su ex prometido. El hombre afirmó que se hizo cargo de los gastos educativos del joven Komuro, mientras que su madre lo consideró un regalo. Komuro se ofreció a resolver el problema a principios de este año.

El príncipe heredero Akishino aprobó el matrimonio de su hija, pero la controversia destrozó la reputación de Komuro y provocó críticas tanto de los miembros de la familia imperial como del público en general. En noviembre pasado, la princesa dijo en un comunicado que ella y su novio, un plebeyo, son «insustituibles el uno para el otro» y que «el matrimonio es una elección necesaria» para sus vidas.

Según las normas de sucesión imperial en Japón, Mako perderá su título de princesa cuando se case y se espera que abandone Japón definitivamente para instalarse en Nueva York con su marido.

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El cabello de Kei Komuro, prometido de la princesa Mako, despertó “frenesí mediático” en Japón

Con una mano en el bolsillo y auriculares en sus oídos, el abogado japonés Kei Komuro fue captado por las cámaras el pasado 27 de septiembre, cuando llegó al aeropuerto internacional de Tokio. El joven, de 29 años, regresaba por primera vez a Japón desde 2018, cuando marchó a Estados Unidos para estudiar Derecho, pero fue su nuevo peinado objeto de todas las miradas.

Los medios de comunicación de Japón y los usuarios de redes sociales comentaron el look del prometido de la princesa Mako, ya que su imagen contrastaba mucho con la del joven cuando fue presentado a la prensa en 2017. Algunos medios se preguntaron “por qué su cabello previamente limpio y ordenado había crecido tanto” y discutieron sobre “si es aceptable” un así para el futuro yerno del príncipe heredero.

Kei Komuro, prometido de la princesa Mako de Japón, llegó al aeropuerto internacional de Narita, cerca de Tokio, el lunes 27 de septiembre de 2021 al regresar desde Estados Unidos. (Foto AP / Eugene Hoshiko)

Los periódicos sensacionalistas más importantes de Tokio publicaron grandes titulares hablando del peinado de Kei Komuro. El periódico Nikkan Sports, por su parte, apodó su regreso «Ponite kikoku» («Llegada de la cola de caballo») en su portada, mientras que otros tabloides se burlaron de su peinado como “chonmage” (un corte de pelo tradicional con moño alto usado por los samuráis) y “ronge”, jerga japonesa para cabello largo, en sus titulares.

El Japan Times dijo que su peinado “alimentó la frustración del público japonés con el joven de 29 años, quien ya se enfrentó a la desaprobación debido a las revelaciones de que su madre estaba enredada en una disputa financiera con su ex prometido”. La prensa no olvida la controversia financiera que protagonizaron la madre de Komuro y su exnovio, que marcó considerablemente la historia de amor del joven y la princesa Mako.

Para Kasumi Abe, una periodista residente en Nueva York, la amplia cobertura mediática del peinado de Komuro por parte de los medios japoneses es “extraña”: “Aquí, no creo que me encuentre con muchos titulares que se burlen de la apariencia de alguien”, dijo y agregó que cree que la raíz del alboroto en Japón es la opinión de que “alguien en posición de casarse con la princesa Mako debería ser lo suficientemente refinado como para cortarse el pelo, como japonés”.

Michihiro Okumura, profesor de estudios de medios en la Universidad de la Ciudad de Tokio y ex editor de Yahoo! Japan, dijo que la fijación de los medios por el cabello de Komuro parece haber sido impulsada en parte por el deseo de aumentar las calificaciones y las ventas, basado en la suposición de que existe un el apetito público por la crítica de su peinado poco convencional. “Pero perseguir las ganancias ridiculizando la apariencia de alguien no es periodismo ni una forma de entretenimiento”, dijo. “Para mí, parecía que los medios simplemente se estaban divirtiendo, eso es equivalente a la intimidación, creo”.

La agencia de la Casa Imperial declaró este viernes que la princesa Mako, de 29 años, se casará con Kei Komuro el 26 de octubre. La princesa renunciará a los ritos tradicionales prescriptas para las bodas imperiales y no aceptará la asignación que suele concederse a las mujeres de la casa imperial que se casan con plebeyos.

La boda, que constará de una notificación ante un registro civil, no se celebrará en las mejores circunstancias, ya que la agencia de la Casa Imperial informó a los periodistas que la princesa Mako, de 29 años, sufría un trastorno de estrés postraumático debido a la gran cobertura mediática que la rodeaba a ella y a su familia.

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Próximo primer ministro de Japón, reacio a la sucesión femenina al trono imperial

Fumio Kishida, de 64 años, se perfila como el futuro primer ministro de Japón después de haberse consagrado como vencedor el miércoles de la votación interna del partido gobernante, el Partido Liberal Democrático (PLD, derecha conservadora). Será designado como primer ministro número 100 el 4 de octubre y confirmado formalmente por el emperador Naruhito.

Exministro de Exteriores, Kishida es definido como poco carismático pero con un carácter consensual, pero el periódico británico The Times recordó este miércoles (29 de septiembre) que “ha rechazado las sugerencias de que las leyes de sucesión de Japón deberían cambiarse para permitir que una mujer tenga éxito en el trono imperial”.

Respecto a las cuestiones sociales y los derechos civiles, parece más conservador que Taro Kono, su rival en la interna del PLD, quien rompió con los conservadores el año pasado para proponer que se permita a las herederas tomar el trono imperial, recordó el periódico Japan Times.

Kishida, por su parte, “no favorece la sucesión imperial femenina, pero apoya cambiar la ley para permitir que las mujeres mantengan sus status después del matrimonio”, agrega The Conversation en un perfil del futuro primer ministro.

Kishida se manifestó contrario al matrimonio del mismo sexo, que sigue siendo ilegal en Japón, y mostró una posición poco clara respecto al derecho de las personas casadas de no adoptar el mismo apellido que su pareja, una cuestión polémica en su país. Y su postura sobre la sucesión igualitaria al trono imperial llegará justo cuando la monarquía se encuentra en una encrucijada de supervivencia.

El emperador Naruhito, de 61 años, no tiene hijos varones y sus familiares varones más cercanos (su hermano Akishino de 55 años, su sobrino Hisahito de 15 y su tío Hitachi de 83 años) son los únicos con posibilidades de perpetuar la monarquía, que no permite la sucesión femenina. Esto significa que dentro de unas décadas, la carga de la monarquía recaerá en el príncipe Hisahito, único varón de su generación.

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La inusual vida de Takako, la princesa japonesa que dejó la corte para trabajar en una tienda

Justo cuando la princesa Mako de Japón está a punto de despedirse del palacio y de su vida en la realeza para iniciar su camino como esposa de un abogado plebeyo, el país asiático empieza a recordar la historia de un personaje de la Familia Imperial hasta ahora poco conocido para las nuevas generaciones. Se trata de la exprincesa Takako, una de las dos hermanas sobrevivientes del emperador Akihito y tía abuela de la princesa Mako.

Takako fue la primera persona de la milenaria dinastía nipona que trabajó como un ciudadano común después de abandonar la corte en los años 60. Séptima hija del emperador Hirohito y de la emperatriz Nagako, Suga no miya Takako (princesa Suga) nació en el Palacio Imperial de Tokio en 1939, cuando sus padres llevaban ya quince años de matrimonio y su alumbramiento fue considerado un “milagro”: los emperadores ya habían tenido cuatro hijas mujeres y dos hijos varones y no se esperaba que Nagako quedara embarazada por séptima vez.

“Hasta que llegué a la edad de jardín de infantes, vivía con mis padres”, relató la princesa hace 50 años en una entrevista que concedió al New York Times. “Luego me enviaron al Salón Kuretake, un edificio dentro del recinto imperial pero a cierta distancia del Palacio del Emperador, para que las institutrices me criaran con mis hermanas”. “En la familia imperial”, explicó, “la costumbre era que los niños varones fueran criados por separado, cada uno en su propio lugar con sus propios tutores, y que las niñas fueran criadas juntas, pero por separado de sus hermanos varones”.

Primera princesa que fue a la universidad

La princesa Takako siempre consideró que la vida en el palacio era extremadamente estricta, pero no se rebeló activamente. «Solía ​​pensar de qué sirve hacer un escándalo, ya que no puedo cambiar las cosas de ninguna manera», dijo. Adoctrinada por estrictos maestros de probado linaje noble, la princesa y sus hermanas aprendieron a realizar refinados arreglos florales, a desarrollar la meticulosa ceremonia del té y otras artes que las jóvenes japonesas de la aristocracia debían adquirir. Por lo demás, no podían tener contactos con el mundo exterior y solamente entablaban comunicación con familias nobles de varios siglos de antigüedad.

Al igual que sus hermanos mayores, el príncipe Akihito (futuro emperador entre 1989 y 2019) y Masahito (príncipe Hitachi), Takako asistió a la Escuela de Nobles, una institución ahora abierta a todos, pero originalmente destinada a los niños de la nobleza y altísimos funcionarios del gobierno y la corte imperial. Sus hermanas mayores, educadas antes y durante la Segunda Guerra Mundial, no fueron más allá de la Escuela Secundaria de Nobles). Primera princesa japonesa que fue a la universidad, se especializó en inglés, pero cuando cursaba el tercer año se sugirió un matrimonio arreglado con Hisanaga Shimazu, un compañero de clase del príncipe Akihito y descendiente de una familia feudal de comprobada ascendencia imperial, que había gobernado Kagashima durante siglos.

La princesa aceptó su obligación dinástica, pero con una condición: después de un período de noviazgo, tanto a ella como a su prometido se les permitiría cancelar los planes matrimoniales si se encuentran incompatibles, porque consideraba que debía pasar el resto de su vida con una persona que fuera de su agrado. “En mi caso”, relató al Times, “un matrimonio a distancia no prácticamente era imposible. Pero no quería repetir el tipo de matrimonio por el que todas mis hermanas mayores tuvieron que pasar: ‘cómo te va’ por la mañana y te ignoro durante el resto del día”. Recordaba que su madre había visto solo en cuatro ocasiones a su padre antes de concretar el matrimonio, también orquestado por funcionarios imperiales.

Del palacio a un modesto departamento

Cuando se conocieron, los dos jóvenes comenzaron a salir y su compañía se convirtió en matrimonio. Tras la elaborada boda sintoísta, la princesa Suga perdió automáticamente su título de Princesa porque la Constitución japonesa de la posguerra conserva al emperador como un «símbolo de estado», y su descendencia masculina y sus hijos son los principales príncipes imperiales, pero las hijas que se casan fuera de la familia imperial se convierten en plebeyos. La única condición para retener su título hubiera sido mantenerse soltera, pero el matrimonio era la única forma de escapar a la estricta vida cortesana.

Banquero de profesión, Shimazu fue enviado a Washington como empleado del Japan Export-Import Bank, con lo que la exprincesa Takako (tras su boda titulada Señora Takako Shimazu) pasó dos años trabajando como ama de casa en un departamento modesto de la capital estadounidense. “No tuve ninguna dificultad para adaptarme a la vida estadounidense», dijo la relató la exprincesa. “Nos criaron con ropas occidentales, comidas occidentales y japonesas, así que no me sorprendió ni me sorprendió nada de lo que encontré en Estados Unidos. El cambio se produjo, por extraño que parezca, después de que volvimos a Japón. Es dificil de explicar. No creo que haya cambiado, pero no siempre he podido volver a la misma relación con amigos y conocidos que tenía antes de ir a América. “Nunca me lo dicen, pero tengo la sensación de que algunos de ellos me reprochan en silencio que me haya vuelto demasiado americano”, se sinceró.

En los siguientes años tras su regreso a Japón los Shimazu y su hijo, Yoshihisa, vivieron modestamente en comparación con la vida que mantenía la familia imperial, que contaba en su entorno más cercano con una lista de personal que incluía médicos de guardia las 24 horas del día, guardianes del guardarropa y sacerdotes que los asistían en los ritos sintoístas, además de un millar de sirvientes, entre músicos, jardineros, cocineros, fontaneros, electricistas y constructores. Por entonces, el palacio requería de 160 sirvientes para mantenerlo en funcionamiento, en parte debido a reglas como una que una criada que limpiaba una mesa no puede limpiar el piso.

Empleada de una tienda

A contrario de sus hermanas mayores (las princesas Yigeko, Sachiko y Kazuko), Suga no vivió en el esplendor de la vida burguesa y se convirtió en la primera princesa japonesa que consiguió un trabajo como una ciudadana común. En 1970 comenzó a trabajar como consultora en la exclusiva tienda Seibu Pisa del Hotel Tokyo Prince, para gran sorpresa de sus padres. “No pedí el consejo de mis padres porque nuestras posiciones son tan diferentes que sentí que no lo entenderían”, explicó ella. “Intenté informarles justo antes de aceptar el trabajo, pero los periódicos se hicieron cargo de la historia, y pude recibir una llamada telefónica al palacio solo en la tarde del día en que los periódicos de la noche iban a publicar la noticia”.

Su trabajo consistía en ofrecer a clientes especiales y acaudalados consejos sobre moda, mobiliario y regalos, ofreciendo ideas a los clientes indecisos, y los diarios japoneses, que en los años 70 criticaron sus presuntos intentos de capitalizar su nombre y su relación sanguínea con la casa imperial para tener éxito en el mundo laboral. Autoconvencida de que no debía avergonzar a sus padres y a la familia imperial, hizo todo lo posible por llevar una vida laboral discreta que mantuvo a lo largo de las décadas hasta su jubilación: “Me doy cuenta de mi posición y de que hay cosas que no puedo hacer. No tengo título, pero soy la hija del Emperador. No quiero avergonzar a mis padres de ninguna manera”, reflexionó.

Fact check: qué pasa en la monarquía japonesa cuando una princesa se casa con un plebeyo

Según la Ley de la Casa Imperial introducida en 1947, los miembros femeninos de la familia imperial de Japón no tienen derechos de sucesión al Trono del Crisantemo y deben abandonar el palacio si se casan con plebeyos. También deben renunciar a sus títulos, a su estatus imperial y la asignación del Estado que perciben desde su mayoría de edad, cuando comienzan a ejercer actividades de representación.

La princesa Mako, hija mayor de los príncipes herederos y sobrina del emperador Naruhito, y su novio abogado, Kei Komuro, su ex compañero de clase en la Universidad Cristiana Internacional de Tokio, anunciaron en septiembre de 2017 su intención de casarse el año siguiente, pero la disputa financiera surgió dos meses después y resultó en la suspensión de su boda. Komuro se instaló en Nueva York en 2018 para estudiar derecho y regresó finalmente el 27 de septiembre para casarse con la princesa. Pero la princesa, aparentemente consciente de que su compromiso no agrada a la mayoría de los japoneses, renunciará a todos los rituales nupciales que tienen lugar cada vez que un miembro de la familia imperial contrae matrimonio.

De esta forma, la princesa Mako deberá registrar su matrimonio nombre en el registro civil oficial, que se aplica a todos los ciudadanos japoneses excepto a la familia imperial. Eso le permitirá obtener su primer pasaporte, ya que los miembros de la familia imperial no los necesitan. De acuerdo con la ley sobre las finanzas de la familia imperial, la princesa debería recibir un pago de hasta hasta 150 millones de yenes (1,3 millones de dólares) para ayudar a la princesa mantener su alto nivel de vida incluso después de que pierda su estatus cortesano. En medio de la controversia, la princesa de 29 años también expresado su intención de rechazar esa suma de dinero y el gobierno acató su decisión.

La princesa Mako será la tercera mujer de la familia imperial en casarse con un plebeyo desde el matrimonio de su tía, la ex princesa Nori, hermana menor del emperador. La ex princesa, que ahora es conocida con el nombre de Sayako Kuroda, dejó la casa imperial tras su matrimonio en 2005 con Yoshiki Kuroda, un funcionario de planificación urbana del Gobierno Metropolitano de Tokio. Para prepararse para su nuevo capítulo en la vida, la ex princesa Nori aprendió a conducir y a comprar en el supermercado y solo volvió a ser vista en el palacio en la entronizacion de su hermano Naruhito en 2019.

El matrimonio de la princesa Nori fue noticia como el primer caso de matrimonio de una princesa imperial desde 1960, cuando la princesa Suga, la quinta hija del emperador Hirohito y la emperatriz Nagako, se casó con Hisanaga Shimazu. Suga no solo se casó con un plebeyo, sino que también rompió con la tradición familiar al aceptar un trabajo como consultora en la exclusiva tienda “Seibu Pisa” en el Tokyo Prince Hotel. Las bodas imperiales más recientes fueron las de la princesa Noriko, hija del difunto príncipe Takamado, cuando se casó con Kunimaro Senge, un sacerdote principal del santuario Izumo Taisha. Su hermana menor, la princesa Akiko, se casó en 2014 con el plebeyo Kei Moriya, empleado de una empresa naviera Nippon Yusen KK. Ambas princesas recibieron del Gobierno nipón 1 millón de dólares para que pudieran llevar una vida sin necesidades.

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Abogado Kei Komuro regresó de EEUU a Japón para casarse con la princesa Mako

Kei Komuro regresó este 27 de septiembre a Tokio desde Nueva York, donde estudió derecho y planea trabajar como abogado, para casarse con la princesa Mako, hija mayor de los príncipes herederos y sobrina del emperador Naruhito de Japón.

Komuro, de 29 años, llegó a Tokio con el pelo largo y recogido “una declaración audaz para los estándares japoneses para alguien que se casa con una princesa de la familia imperial ligada a la tradición”, según reportó la prensa.

La princesa Mako y Komuro, que eran compañeros de clase en la Universidad Cristiana Internacional de Tokio, anunciaron en septiembre de 2017 su intención de casarse el año siguiente, pero la disputa financiera surgió dos meses después y resultó en la suspensión de su boda.

Komuro se instaló en Nueva York en 2018 para estudiar derecho, y esta es la primera vez que regresa desde entonces. El joven y la princesa Mako celebrarán una conferencia de prensa después de su cuarentena de dos semanas, según informaron Kyodo News y otros medios japoneses.

Se espera que la pareja registre su matrimonio en un registro civil de Tokio en octubre y comiencen una nueva vida juntos en Nueva York.

El compromiso dividió a la opinión pública japonesa

La disputa financiera de su madre fue una vergüenza para la familia imperial y dividió a la opinión pública. El padre de Mako, el príncipe heredero Akishino, le pidió a Komuro que le diera una explicación clara y expresó sentimientos encontrados sobre los planes de matrimonio. Muchos japoneses dijeron que el matrimonio debería cancelarse, mientras que otros dijeron que la pareja debería continuar con su romance.

La princesa Mako, aparentemente consciente de que su compromiso no agrada a la mayoría de los japoneses, renunciará a todos los rituales nupciales imperiales y un pago de hasta 150 millones de yenes (1,35 millones de dólares) que tiene derecho a recibir al dejar la familia imperial.

El pago, financiado por los contribuyentes, está destinado a mantener la imagen de los ex miembros de la realeza. Mako sería la primera mujer miembro de la familia imperial desde la Segunda Guerra Mundial en no recibir el pago al casarse con un plebeyo.

La Ley de la Casa Imperial solo permite la sucesión de líneas masculinas. Las mujeres miembros de la familia real deben renunciar a su estatus real cuando se casan con un plebeyo, una práctica que ha resultado en una disminución en el tamaño de la familia real y una escasez de sucesores al trono.

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