Mako de Japón y Kei Komuro se casaron tras cuatro años de tensa espera


La princesa Mako de Japón se casó este martes (26 de octubre) con su novio plebeyo Kei Komuro, anunció la Casa Imperial nipona, luego de años de controversia sobre una disputa financiera que involucró a su madre y que llevó a la pareja a renunciar a las ceremonias tradicionales asociadas con un matrimonio real.

La Agencia de la Casa Imperial presentó documentación legal para inscribir en una registro civil de Tokio el matrimonio de la pareja en su nombre, cuatro años desde que se hizo pública su relación. Este mismo martes, los recién casados brindarán algunos comentarios escritos a los medios de comunicación.

Aunque estaba pactada una conferencia de prensa conjunta, esta se reemplazó por respuestas escritas debido a que la princesa Mako, que sufre una condición de salud mental después de su estresante compromiso, “siente una fuerte sensación de ansiedad” al imaginar tener que responder preguntas verbalmente, dijo la Casa Imperial.

Mako, hija mayor del príncipe heredero Fumihito y sobrina del emperador Naruhito, perdió su título de princesa se convirtió en la Señora Mako Komuro al registrar su matrimonio. La Ley de la Casa Imperial estipula que una mujer imperial debe abandonar su título si se casa con un plebeyo. La agencia registrará oficialmente su partida en el registro de linaje imperial el miércoles.

Emotivo adiós a la casa familiar

La princesa, que dejó la residencia imperial de su familia el martes por la mañana, se hospedará en un condominio en Tokio mientras se prepara para mudarse a Nueva York, donde Komuro trabaja en un bufete de abogados.

Con un vestido verde claro y un ramo de flores en la mano, la princesa Mako se inclinó varias veces ante sus padres, el príncipe heredero y la princesa heredera Kiko, y su hermana menor, la princesa Kako, cuando dejó la residencia imperial Tokio alrededor de las 10 de la mañana

Las hermanas se abrazaron antes de que la princesa Mako se subiera a un automóvil y se fuera a un hotel de Tokio para enfrentarse a la prensa con su esposo, mientras su familia seguía saludando a la princesa hasta que se perdió de vista. Unos 10 funcionarios de la agencia también la despidieron.

Dado que los miembros de la familia imperial japonesa no tienen pasaportes, la princesa debe solicitar el suyo como ciudadana común y se espera que se viaje a Estados Unidos en noviembre.

A la luz de la controversia sobre el matrimonio, originada por una disputa monetaria aún no resuelta en la familia Komuro, no se llevaron a cabo una serie de ceremonias tradicionales asociadas con las bodas de miembros imperiales.

Si bien las mujeres miembros de la familia real tradicionalmente reciben un pago global de hasta 150 millones de yenes (US$ 1,3 millones) extraídos de las arcas fiscales del país al dejar la Familia Imperial, la princesa Mako rechazó el pago.

Estas decisiones sin precedentes se produjeron mientras cuando el príncipe heredero Fumihito mantiene la opinión de que muchos japoneses siguen sin estar convencidos del matrimonio y, por lo tanto, no se pueden realizar las ceremonias tradicionales, según la Casa Imperial.

El matrimonio de la pareja ha sido objeto de un intenso escrutinio público, ya que hasta ahora Komuro no logró convencer a una parte de la población japonesa de cómo su familia resolvería la disputa de más de 4 millones de yenes, que incluye el dinero gastado en su educación.

Con las revistas sensacionalistas y los programas de televisión obsesionados con el tema, la pareja y sus familias fueron objeto de constantes críticas en las redes sociales. Frente a esto, princesa Mako ha sido diagnosticada con un trastorno de estrés postraumático complejo causado por lo que describió como abuso psicológico.

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