Mako de Japón renunció a la dote que reciben las princesas cuando se casan


El Gobierno de Japón no entregará a la princesa Mako la suma de dinero público, libre de impuestos, que generalmente se entrega a las mujeres de la familia imperial cuando se casan y pierden su estatus principesco, dijeron fuentes conocedora a la agencia Kyodo News este sábado 25 de septiembre.

En medio de la controversia sobre una disputa financiera que involucra a la madre de su novio Kei Komuro, la princesa de 29 años, sobrina del emperador Naruhito, ha expresado su intención de rechazar el pago de hasta 150 millones de yenes (1,3 millones de dólares) y el gobierno acató su decisión, según informaron los medios japoneses.

La Ley de la Casa Imperial Japonesa de 1947 no permite que las mujeres asciendan al Trono del Crisantemo y establece que perderán su estatus real si se casan con un plebeyo. De acuerdo con la ley sobre las finanzas de la familia imperial, el pago de la suma global se proporcionará para mantener su alto nivel de vida incluso después de que pierda su estatus real.

En el caso de Mako, es la primera vez que una princesa nipona no acepta la dote, en lo que los medios consideran una decisión “sin precedentes”. En 2005, el Estado japonés entregó a la ex princesa Sayako -hija menor del entonces emperador Akishino y la emperatriz Michiko- la suma de 1,3 millones de dólares para que iniciara una vida más o menos acomodada después de su boda con un funcionario público de Tokio.

En los siguientes años, el Estado entregó 1 millón de dólares a la princesa Noriko, hija del difunto príncipe Takamado, cuando se casó con Kunimaro Senge, un sacerdote principal del santuario Izumo Taisha. La misma suma de dinero recibió la exprincesa Akiko, hermana de Noriko, cuando se casó con el plebeyo Kei Moriya, empleado de una empresa naviera Nippon Yusen KK.

El anuncio del compromiso de Mako (hija mayor del príncipe heredero Akishino y la princesa Kiko) y Komuro causó revuelo en Japón ya que su matrimonio encogerá aún más a la familia imperial de Japón, una institución envejecida y menguante considerando la escasez de nacimientos masculinos en la familia, así como debido a una supuesta disputa financiera que involucra a la familia Komuro.

La princesa Mako y su pareja, Kei Komuro, se están preparando para registrar su matrimonio el próximo mes y no cumplirán con los rituales prescriptos para las bodas de la familia imperial. El abogado, de 29 años, regresará de Estados Unidos el 27 de septiembre y, tras una conferencia de prensa junto a Mako, regresará con ella a Nueva York.

Esta semana, la princesa Mako fue vista en una ceremonia estatal en el Palacio Imperial de Tokio, en lo que probablemente sea su último compromiso oficial antes de perder su título y convertirse en la “Señora Mako Komuro”.

Monarquias.com / Kyodo News / Japan Times